Día de la Salud Mental Materna, 7 de mayo

El vaginismo: una condición que impacta la salud emocional y la capacidad reproductiva de la mujer

Es una contracción involuntaria de los músculos vaginales que puede dificultar la penetración
El origen suele estar vinculado a factores psicológicos, emocionales o relacionales

Se estima que el vaginismo afecta alrededor del 5 al 17 % de las mujeres. Sin embargo, el silencio que aún rodea esta condición contribuye a su infradiagnóstico y a la falta de visibilidad en el ámbito de la salud sexual femenina. El vaginismo se caracteriza por la contracción involuntaria y persistente de los músculos que rodean la vagina, lo que impide o dificulta la penetración. "Este trastorno puede ser consecuencia de factores psicológicos, como miedo al dolor, ansiedad o traumas previos, así como también de factores físicos como infecciones, menopausia o cirugías, y sus síntomas incluyen dolor, ardor, ansiedad y evitación del contacto sexual", explica la Dra. Yolanda Fernández Perea, ginecóloga de Ginemed Sevilla.

Es importante subrayar que el vaginismo no se origina por un defecto físico o anatómico. A diferencia de lo que comúnmente se cree, no está relacionado con tener una vagina "estrecha" o de menor tamaño. De hecho, según recuerda la doctora "diversos estudios han demostrado que las mujeres que padecen vaginismo presentan la misma anatomía vaginal que aquellas que no experimentan esta disfunción. El origen del vaginismo suele estar vinculado a factores psicológicos, emocionales o relacionales, por lo que su abordaje debe centrarse en un enfoque integral que contemple estos aspectos".

"Existen diversos tratamientos multidisciplinares para abordar el vaginismo. La terapia psicológica o sexológica representa una herramienta clave para identificar y tratar los factores emocionales y cognitivos subyacentes". Esta intervención, combinada con técnicas de relajación progresiva, ejercicios de desensibilización gradual como el uso de dilatadores vaginales, y la fisioterapia del suelo pélvico, permite trabajar de forma integral la recuperación del control corporal y la reducción del cierre vaginal. Asimismo, en los casos en que el vaginismo interfiere con la posibilidad de concebir de manera natural, las técnicas de reproducción asistida ofrecen una alternativa viable para aquellas mujeres que desean ser madres, brindándoles la oportunidad de cumplir su deseo de maternidad a pesar de las dificultades asociadas al trastorno.

La reproducción asistida como alternativa para mujeres con vaginismo

Según menciona la especialista, "el vaginismo no afecta directamente a la fertilidad, ya que los órganos reproductivos funcionan con normalidad. Sin embargo, puede impedir las relaciones sexuales necesarias para una concepción natural, generando angustia emocional y un sentimiento de frustración en mujeres que desean ser madres". Ante esta situación, la reproducción asistida se presenta como una alternativa eficaz. Así, hoy en día, gracias a las innovaciones en medicina reproductiva, existen múltiples opciones de tratamiento para mujeres con vaginismo que desean quedar embarazadas.

Es el caso de la inseminación artificial, un procedimiento en el que el semen se introduce directamente en el útero mediante una cánula fina, evitando así el contacto sexual. Además, la fecundación in vitro (FIV) también es una opción para aquellas mujeres con vaginismo que desean ser madre. La FIV consiste en la extracción de óvulos a través de una punción ovárica, la fecundación de estos en un laboratorio y la posterior transferencia del embrión al útero. Ambos tratamientos de fertilidad permiten que muchas mujeres con esta disfunción sexual puedan lograr un embarazo, superando las barreras físicas y emocionales que el vaginismo puede imponer.

Ambos tratamientos, fecundación in vitro e inseminación artificial, ofrecen la ventaja de que se pueden realizar bajo sedación de la paciente con vaginismo, lo que permite evitar toda interacción con la vagina. Así, tanto la extracción de óvulos de la FIV, como la transferencia de embriones, se pueden realizar bajo anestesia. De este modo, la reproducción asistida permite lograr un embarazo sin esperar a superar completamente el vaginismo, especialmente si hay presión por la edad o por baja reserva ovárica.

Ayuda psicológica y educación sexual, claves para el manejo del vaginismo

Más allá de las técnicas asistidas, también existen abordajes terapéuticos que permiten alcanzar el embarazo de forma natural. Este enfoque se basa en un tratamiento integral con terapia sexológica o psicológica, orientada a identificar y trabajar las causas emocionales subyacentes, como el miedo al dolor, la ansiedad o experiencias traumáticas previas. Además, la terapia en pareja juega un papel fundamental al fortalecer la comunicación, el apoyo emocional y la intimidad, creando un entorno de seguridad y confianza para la mujer. Este enfoque integral no solo contribuye a superar la disfunción, sino que también impacta positivamente en la calidad de vida, la autoestima y el bienestar sexual de las mujeres que la padecen.

La Dra. Fernández, insiste en el papel fundamental de los profesionales de la salud mental: "La terapia psicológica no solo ayuda a abordar el vaginismo, sino también a manejar el estrés, la presión y la ansiedad que puede surgir durante el proceso de búsqueda de embarazo, especialmente mediante reproducción asistida". Así mismo, es fundamental la educación sexual, pues tal como informa la doctora, "existen creencias erróneas debido a la falta de información y desconocimiento que terminan reflejadas con miedo o tensión".

No es estrictamente necesario tratar el vaginismo antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida para ser madre. Ambos procesos, el psicológico y el de fertilidad, pueden hacerse en paralelo, dependiendo de las prioridades de la paciente, la situación emocional y médica en la que se encuentre, y el tipo de tratamiento que se vaya a realizar.

Con este enfoque multidisciplinar, que incluye terapia psicológica, educación sexual y tratamiento de fertilidad, muchas mujeres logran recuperar su bienestar sexual y alcanzar el embarazo. "La maternidad es posible y válida para todas, también para quienes enfrentan desafíos como el vaginismo. Con el abordaje adecuado, el respeto clínico y el acompañamiento emocional, las mujeres pueden vivir su maternidad con plenitud, seguridad y sin sufrimiento innecesario", concluye la doctora.

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