Las personas con trastorno por estrés postraumático tienen más riesgo de presentar depresión mayor, ansiedad y adicciones

Tras vivir una experiencia traumática como la DANA de la provincia Valencia o el reciente accidente ferroviario de Adamuz, es normal presentar reacciones y síntomas de temor y ansiedad. Lo normal, también, es que la mayoría de las personas superen estos síntomas, entre los que se encuentran las imágenes, pesadillas o recuerdos intrusivos, las evitaciones de todo aquello que recuerde al evento traumático, el estado de hipervigilancia y de alerta, la reactividad emocional y los pensamientos y el estado de ánimo negativos. Sin embargo, en determinadas circunstancias, algunas personas continúan presentado estos síntomas, que causan gran malestar y deterioro funcional, transcurrido más de un mes desde el evento traumático. Se habla entonces de trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Se estima que, en el caso de tragedias ferroviarias como la de Adamuz, hasta un 20 % de las personas que la viven en primera persona pueden desarrollar este trastorno mental. Según datos de la Conselleria de Sanidad de la Comunidad Valenciana, a los once meses de la DANA más del 27 % de los adultos afectados presentaba síntomas compatibles con el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).La mayoría de ellos, como explica Ana Benito, psicóloga clínica del Hospital General Universitario de Valencia y miembro de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), se recuperan con el tratamiento adecuado. "Por desgracia, un porcentaje que oscila entre el 5 y el 9 % podría seguir presentando síntomas años después, requiriendo apoyo continuado", añade.

Este apoyo continuado resulta "fundamental", ya que el Trastorno por Estrés Postraumático no tratado correctamente multiplica el riesgo de desarrollar otros trastornos mentales como la depresión mayor, los trastornos de ansiedad o las adicciones, especialmente a sustancias como el alcohol, el cannabis o los opioides, lo que se conoce como Patología Dual. Se trata de un tema que cada vez genera más preocupación entre la comunidad médica. De hecho, la World Association on Dual Disorders (WADD) va a dedicar su webinar de países hispanohablantes de 2026, que tendrá lugar el próximo 14 de marzo, al trastorno de estrés postraumático dual.

La evidencia científica confirma esta relación. Hasta el 80 % de las personas con TEPT pueden desarrollar al menos otro trastorno mental adicional. Se estima que entre el 36 % y el 52 % de las personas con TEPT puede presentar alguna adicción, y esta relación también se da a la inversa: entre el 26 % y el 52 % de las personas atendidas por adicciones puede presentar también TEPT.

"Actualmente se formulan tres hipótesis complementarias para esta relación bidireccional y compleja. Por un lado, que el TEPT puede aumentar la probabilidad de consumir sustancias como "automedicación" o evasión de la angustia. Por otro, que las adicciones pueden aumentar la probabilidad de sufrir eventos traumáticos. Por último, sabemos que ambos trastornos mentales comparten una vulnerabilidad común, procesos biopsicosociales comunes que aumentan la probabilidad de sufrir ambos trastornos", explica Ana Benito.

El trastorno por estrés postraumático dual complica la evolución y el pronóstico de los pacientes. Por eso, como destaca la portavoz de la Sociedad Española de Patología Dual, es de gran importancia que estos pacientes reciban un tratamiento "integral e integrado" de ambos trastornos a la vez, por parte del mismo equipo y en el mismo servicio de atención a la salud mental. "Con un equipo multidisciplinar, que combine las intervenciones psicológicas, farmacológicas y sociosanitarias que han demostrado eficacia, adaptándolas individualmente a cada persona, el pronóstico de estos pacientes mejora significativamente", concluye.

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