Los síntomas o trastornos ocasionados por la menopausia se pueden tratar de manera eficaz y segura. No obstante, sólo el ginecólogo está capacitado para, de acuerdo con la mujer, decidir en qué casos, de qué manera y durante cuánto tiempo lllevar a cabo dicho tratamiento. El más eficaz y el más utilizado es la terapia hormonal sustitutiva (THS), aunque también hay disponibles otros tratamientos no hormonales.
Terapia hormonal sustitutiva (THS)
La THS pretende aportar las dosis necesarias de hormonas para que, llegada la menopausia, la mujer se libre de padecer los trastornos carecterísticos. También se intenta con ella prevenir las enfermedades cuyo riesgo aumenta con la menopausia (osteoporosis y enfermedad cardiovascular).
Las hormonas que se utilizan THS son estrógenos y progestágenos. El tratamiento se puede administrar bien por vía transdérmica (mediante el uso de parches) o por vía oral (comprimidos).
Objetivos de la THS
El primer objetivo de la THS es mejorar la calidad de vida de la mujer, aliviar o eliminar los síntomas ocasionados por la falta de hormonas y prevenir la aparición de enfermedades relacionadas con este cambio en la producción hormonal del organismo (objetivos de la terapia hormonal sustitutiva).
La terapia puede ser de dos tipos:
- Monoterapia: sólo se administran estrógenos o, raramente, progestágenos. La monoterapia con estrógenos únicamente se utiliza en mujeres a las que se ha extirpado el útero (histerectomía) y que no tienen sangrado vaginal.
- Terapia combinada: se administran conjuntamente la medroxiprogesterona y los estrógenos y está indicada en mujeres con útero.
Optar por un tratamiento u otro dependerá de la historia clínica de la mujer y de la decisión de su ginecólogo.
Efectos secundarios de la THS
Sólo un 10% de las mujeres que siguen la THS presentan efectos secundarios relacionados con la medicación, aunque suelen desaparecer al cabo de tres o seis meses de tratamiento.
Los principales efectos secundarios de los estrógenos son: náuseas, flatulencia, retención de líquido, sensibilidad mamaria, jaquecas, cefaleas, cálculos vesicales y piernas pesadas. Los de la progesterona: seborrea, hirsutismo (crecimiento del vello), aumento del apetito y del peso corporal, sensibilidad mamaria, disminución de la líbido y fatiga.
No deben seguir la THS las mujeres con enfermedades graves del hígado (cirrosis), con antecedentes de tromboembolismo, hemorragia vaginal no diagnosticada y cáncer de útero, de mama o de ovario.
El médico establecerá un calendario de visitas de seguimiento de la mujer que se someta a la TSH para evaluar los resultados o ajustar la dosis.
Otros tratamientos para la menopausia
Raloxifeno
Tiene un efecto similar al de los estrógenos sobre el hueso y el sistema cardiovascular, por lo que en la mujer menopáusica resulta eficaz en la prevención de la osteoporosis y los factores de riesgo de enfermedades coronarias. Por el contrario, en la mama y el útero tiene un efecto opuesto al de los estrógenos, por lo que no parece que incremente el riesgo de cáncer de mama ni de endometrio. En cambio, no es útil para tratar otros síntomas propios de la menopausia, como es el caso de los sofocos.
Fitoestrógenos
Poseen una débil actividad estrogénica; es decir, tienen una acción semejante a la de los estrógenos. Derivan de las plantas, principalmente de la soja, y el grupo más estudiado es el de las isoflavonas, en especial la genisteína y la daidzeína. Su uso es todavía reciente, por lo que aún se están estudiando sus propiedades, si bien parece demostrado que disminuyen los sofocos, mejoran el riesgo cardiovascular y previenen la pérdida de masa ósea asociada a la menopausia.