La respuesta depende del tipo de trabajo, del estado de salud de la madre y de las semanas de embarazo. En general, durante el embarazo puede desarrollar su trabajo habitual, siempre que no le cause una fatiga excesiva (física y psíquica), hasta el octavo mes de embarazo.
A partir de este momento debe reducir su actividad laboral, siendo recomendable el descanso laboral en las últimas semanas de gestación. Las labores del hogar pueden realizarse con normalidad, excepto si existe alguna complicación (amenaza de aborto, parto pretérmino, etc.).