Enfermedad por reflujo gastroesofágico y complicaciones: esofagitis, esófago de Barrett, adenocarcinoma de esófago

Las complicaciones más habituales en un paciente con ERGE son la esofagitis, hemorragia, la estenosis esofágica, el esófago de Barrett y el adenocarcinoma de esófago. La esofagitis es la más común entre las lesiones de ERGE; la estenosis, el esófago de Barrett y el adenocarcinoma son complicaciones más raras, menos frecuentes.

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Esofagitis por reflujo

Hablaremos de esofagitis por reflujo gastroesofágico cuando dicho reflujo produce alteraciones micro o macroinflamatorias en la mucosa del esófago.

Por lo tanto, para poder diagnosticar una esofagitis por reflujo gastroesofágico es necesario la realización de una endoscopia y asimismo, no podemos hablar de esofagitis cuando solamente existen cambios mínimos en la mucosa del esófago, como enrojecimiento, leve inflamación, edema,  eritema, friabilidad.

Esófago de Barrett

Esófago de Barret

El esófago de Barrett es la única lesión con riesgo potencial de malignización de la enfermedad por reflujo gastroesofágico. Puede encontrarse hasta en un 5-15% de los pacientes sometidos a endoscopia por sospecha de ERGE. Entre los factores de riesgo que se han implicado está la edad por encima de 50 años, varón, raza caucásica y la obesidad, pero hasta uno de cada cuatro pacientes pueden ser mujeres o personas menores de 50 años.

La incidencia del esófago de Barrett está en aumento hoy en día en nuestra sociedad, pero el riesgo individual absoluto de transformarse, de desarrollarse en un adenocarcinoma esofágico es menor que 1 de cada 1.000 pacientes con esófago de Barrett y año. El seguimiento que ha de hacerse en estos pacientes con esófago de Barrett estará en función del nivel de displasia encontrado en el análisis de anatomía patológica.

Si el resultado de la prueba de anatomía patológica es que no se encuentra ningún tipo de lesión, no existe displasia, podría hacerse el seguimiento endoscópico cada 3 años. Si lo que se encuentra es una alteración anatomo-patológica compatible con displasia leve habría que repetir la endoscopia a los 6 meses y entonces si es normal, repetir con una periodicidad anual. Y si la displasia que se encuentra es de alto grado, se requiere un seguimiento endoscópico mucho más estrecho. Tanto en este caso, como probablemente en el caso de la displasia leve, debería ser seguido por el especialista de gastroenterología.

Adenocarcinoma de esófago

Adenocarcinoma de esófago

El adenocarcinoma de esófago es la lesión más complicada, o la peor complicación que puede aparecer en un paciente con enfermedad por reflujo gastroesofágico. Existen tasas bajas, afortunadamente, pero su incidencia está en aumento.

Desgraciadamente la supervivencia hoy en día sigue siendo baja, por debajo del 10%. La incidencia aumenta por encima de los 50 y sobre todo por encima de los 60 años. Es mayor en hombres que en mujeres y en pacientes con esófago de Barrett que sin esa patología y existe una asociación inversa con respecto a la infección por Helicobacter pylori. El alcohol y el tabaco se relacionan con el cáncer escamoso, cáncer epidermoide de esófago, no con el adenocarcinoma de esófago.

Recientemente se ha publicado un estudio danés en el NEJM en el que seguían a más de 11.000 pacientes con esófago de Barrett para comprobar realmente el riesgo real de malignización en adenocarcinoma esofágico en estos pacientes y se vio que, frente a los estudios previos que hablaban de riesgos por encima del 5%, hoy en día se puede decir que el riesgo real es menor al 1%. Se estima que es de un 0,12%, es decir, menos de 1 de cada 1.000 pacientes con esófago de Barrett y año tienen una transformación en un adenocarcinoma de esófago.

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