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Angiografía

¿Qué es?

La angiografía es el examen radiográfico de los conductos circulatorios, es decir, las arterias, las venas y los vasos linfáticos. Según cuál sea el conducto explorado, recibe la denominación de arteriografía (arterias), flebografía (venas) y linfografía (vasos linfáticos).

Se trata, por tanto, de visualizar los conductos circulatorios y para ello se utilizan los rayos X. Como las arterias, venas y vasos linfáticos no son visibles directamente a los rayos X, se inyecta en ellas una sustancia llamada "medio de contraste" que las opacifica y las hace visibles a la exploración radiográfica.

Hay numerosas variantes de angiografía según el área de nuestro organismo cuyos conductos circulatorios se someten a exploración, pero los principios de la técnica y su finalidad principal, que es la de realizar diagnósticos aunque también puede tener aplicaciones terapéuticas, son los mismos en todos los casos. Así, se puede explorar la circulación del corazón, del riñón, del cerebro, de las extremidades y de prácticamente cualquier otra área del organismo.

¿Cómo se realiza la angiografía?

Aun cuando el procedimiento variará ligeramente según el área anatómica y los conductos circulatorios a radiografiar, los elementos esenciales que se exponen a continuación son los mismos en todos los casos.

La técnica se ha de llevar a cabo en un centro sanitario convenientemente equipado, en principio un gabinete de radiología de un centro hospitalario, y consiste en la introducción en un vaso circulatorio de un catéter a través del cual se inyectará el medio de contraste y la posterior toma de radiografías, en una secuencia que más o menos es como sigue:

  • Antes de la realización de la angiografía al paciente se le administrarán sedantes que le ayudarán a relajarse.
  • Tras desinfectar el área de introducción del catéter, el radiólogo administrará al enfermo un anestésico local que le adormecerá la zona.
  • A continuación, insertará una aguja, normalmente en la arteria femoral aunque en algunos casos puede utilizarse una arteria del brazo o de otra zona, a través de la cual pasará un cable guía muy delgado mediante el cual, y ayudado de las imágenes obtenidas con un equipo de rayos X llamado fluoroscopio, hará llegar el catéter hasta el vaso circulatorio seleccionado.
  • Una vez alojado el catéter en su posición correcta retirará el cable, inyectará el medio de contraste y comenzará a tomar imágenes radiográficas a medida que aquél se va difundiendo por el torrente circulatorio.
  • El enfermo notará una ligera molestia en forma de presión en el momento del pinchazo con la aguja, y durante unos segundos ardor, náuseas, enrojecimiento transitorio y sabor metálico cuando se le inyecte el medio de contraste.
  • En principio, el enfermo no ha de notar el avance del catéter por el interior de sus vasos sanguíneos.
  • El procedimiento puede durar desde una hora hasta tres horas o más. El enfermo ha de seguir durante el procedimiento las instrucciones que se le den respecto a su respiración y permanecer todo lo inmóvil que le sea posible.
  • Durante todo el procedimiento el enfermo estará asistido y controlado por personal sanitario, al que deberá comunicar los problemas que pueda experimentar.
  • Una vez finalizado el procedimiento, se retirará el catéter y se ejercerá presión durante unos minutos sobre el punto de inserción de aquél para evitar sangrados y se colocará un apósito sobre el pequeño corte realizado en la zona.

Preparación del paciente para la angiografía

La angiografía es un procedimiento para el que el enfermo ha de dar su consentimiento por escrito tras haber sido informado de manera clara y pormenorizada respecto al mismo. Por tanto, el enfermo está en su derecho de solicitar cuanta información o aclaraciones necesite.

Antes de someterse a una angiografía al enfermo se le realizarán análisis como un hemograma completo y un estudio de la coagulación.

Dado que se trata de un procedimiento invasivo, es decir, que supone provocar una herida, también se le preguntará si está tomando medicamentos como antiagregantes, anticoagulantes o antiinflamatorios, que favorecen la aparición de hemorragias, y probablemente se le indicará que suspenda su toma unos días antes de la angiografía. Igualmente se le preguntará por posibles alergias a medicamentos o sustancias como el látex, el yodo, o los anestésicos, sean locales o generales.

El paciente deberá mantenerse en ayunas, tanto de sólidos como de líquidos, durante las ocho horas previas a la realización de la angiografía.

Cuidados del enfermo tras la angiografía

Una vez finalizado el procedimiento, el enfermo será trasladado a una sala de recuperación hasta que se normalicen sus constantes vitales.

Dependiendo de su estado de salud general y de su condición médica puede ser dado de alta e irse a su casa en unas horas o ser ingresado para observación en el hospital. Antes de salir del hospital recibirá instrucciones sobre el cuidado de la herida, entre ellas que limite su actividad física y no realice esfuerzos.

El medio de contraste se elimina por la orina, por lo que a la persona a la que se le realiza una angiografía le recomendarán que beba abundante agua para facilitar y acelerar la eliminación del contraste.

Finalidad y utilidad de la angiografía

Como ya se ha dicho, la finalidad de la angiografía es detectar anomalías o afecciones vasculares en prácticamente cualquier área de nuestro cuerpo, por ejemplo:

  • Estenosis (estrechamiento), que consiste en la obstrucción parcial o total de un vaso.
  • Cortocircuito (shunt en inglés) arteriovenoso, que es una malformación congénita consistente en un cortocircuito en el sistema vascular.
  • Malformación arteriovenosa, que es un entramado arterial de origen congénito o causado por un tumor.
  • Aneurisma, que es la herniación de una arteria, de manera que el adelgazamiento de la pared arterial genera un mayor riesgo de rotura de la arteria, lo que daría lugar a una hemorragia de consecuencias graves o incluso fatales.

La angiografía es una técnica que permite visualizar los vasos circulatorios y sus anomalías en caso de que existan. Mediante ella se puede detectar la existencia de trombos, émbolos, aneurismas y estenosis en cualquier área del organismo. Los datos que con ella se obtienen son de una gran exactitud y fiabilidad y permiten establecer diagnósticos precisos. En ocasiones, puede tener también usos terapéuticos, como la extracción de trombos o la dilatación de vasos estenosados.

Riesgos y complicaciones

En ocasiones, la angiografía puede dar lugar a efectos secundarios no deseados, la mayoría de las veces de carácter leve, como malestar o dolor. De manera excepcional, estos efectos pueden ser graves, como sangrado importante, shock, coágulos o infecciones.

Los medios de contraste que se utilizan pueden provocar reacciones alérgicas, casi siempre de escasa importancia, como náuseas o erupciones en la piel. También excepcionalmente estas reacciones alérgicas pueden ser graves: caídas de la tensión arterial, edema (hinchazón) de la glotis... Por supuesto, si el enfermo al que se le realiza la angiografía tiene antecedentes de reacciones de este tipo debe notificarlo al personal sanitario que le atiende.

Igualmente, si tiene náuseas, malestar, dolor de cabeza, sensación de frialdad, acorchamiento de pies, o hinchazón o calor en la zona de punción debe comunicárselo al médico antes de que le realicen la angiografía.

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