Vertex y Merck Sharpe & Dohme se encuentran tramitando la aprobación en los Estados Unidos de un nuevo fármaco contra la hepatitis C que puede revolucionar su tratamiento, ya que se trata de una enfermedad producida por el VHC que no tiene cura ni vacuna y que afecta a 170 millones de personas en todo el mundo.
Hasta este momento la alternativa de tratamiento estaba constituida por la administración durante un largo periodo de hasta un año de interferón y ribavirina, que son fármacos agresivos con muchos efectos secundarios y que consigue unas tasas de curación que no llegan al 50%. El nuevo fármaco actúa sobre una proteína clave del ciclo del virus de la hepatitis C, la proteasa y consigue hasta un 70% de curaciones.
El duelo mantenido por estos dos gigantes farmacéuticos para comercializar el nuevo fármaco en 2011 promete ser interesante.