Un grupo de investigadores del Vall d'Hebron Instituto de Oncología, cuyo estudio se publica en la revista Lancet, han logrado desarrollar un fármaco que aumenta un 20% la supervivencia de pacientes con cáncer de mama. Además este nuevo medicamento presenta un perfil de toxicidad mejor que el de otros fármacos indicados en la quimioterapia.
El fármaco, conocido con el nombre de eribulina, presenta resultados más eficaces que los tratamientos actuales en pacientes pretratadas con cánceres de mama metastásicos que ya han recibido terapia con anterioridad. El medicamento se ha elaborado a partir de una esponja marina de origen animal, la Halichondria okadai.
La eribulina tiene la capacidad de bloquear la división celular y formar compuestos tóxicos que atacan a la célula tumoral, por lo que aumenta la efectividad en un 20% respecto a la actualidad.
El fármaco está especialmente diseñado para tipos de cáncer de mama en estados avanzados que han provocado metástasis pero ahora se están realizando estudios para conocer si sería eficaz en tumores localizados.