Un estudio, llevado a cabo por la Corporación Sanitaria Parc Taulí y becado por el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, ha concluido que el consumo habitual de los inhibidores de la bomba de protones, medicamentos cuya acción principal es la reducción de la producción de ácido en el jugo gástrico como el omeprazol, y los antidepresivos inhibidores selectivos de la captación de serotonina no incrementan sustancialmente el riesgo de fractura de cadera y de pelvis.
Para llevar a cabo la investigación se realizó un estudio que incluyó enfermos de 50 a 95 años atendidos por fractura de cadera y pelvis provocada por fragilidad ósea. Se valoró la exposición farmacológica de estos pacientes en los 10 últimos años, con especial énfasis sobre estos fármacos. También se explotó el riesgo de fracturas patológicas asociado al uso prolongado de bifosfonatos, medicamentos utilizados para la prevención y el tratamiento de enfermedades con resorción ósea como la osteoporosis.
Las conclusiones del estudio indican que no hay asociaciones significativas relevantes entre el riesgo de fractura y las exposiciones a inhibidores de la bomba de protones. De manera similar, los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaudación de serotonina no se asociaron a incrementos de riesgo independientemente de su duración y del momento de la exposición. En cuanto a los bifosfonatos, no se observó ninguna asociación de riesgo, si bien es importante destacar que se encontró una baja prevalencia de utilización en duraciones superiores a cinco años, por lo que no es posible detectar asociaciones significativas de riesgo de fracturas a largo plazo.
Las fracturas provocadas por fragilidad ósea son las que se producen por traumatismos de poca energía y constituyen un importante problema de salud pública que implica una elevada tasa de morbimortalidad. Diferentes estudios apuntan a que determinados fármacos pueden favorecer la aparición de fracturas, puesto que pueden incrementar la frecuencia de caídas y sus consecuencias o disminuir la masa ósea por sus efectos sobre el metabolismo óseo. Entre los fármacos que se asocian de forma significativa a un aumento de riesgo de las caídas y como consecuencia de fracturas, se encuentran los hipnosedantes, antidepresivos, antipsicóticos y opioides.