Ayer, 21 de noviembre, se celebró el Día Nacional de Espina Bífida. Este día supone para el colectivo de personas afectadas por espina bífida un recordatorio a la sociedad de su situación y de las necesidades que presentan para poder estar en igualdad de condiciones que el resto de ciudadanos debido a las secuelas que supone la malformación y el alto gasto que conlleva en productos sanitarios y de ortopedia.
Este año la Federación Española de Asociaciones de Espina Bífida e Hidrocefalia (FEBHI) pretende con esta convocatoria lanzar un mensaje de prevención a la población, especialmente a las Salud de la mujeres en edad de ser madres, sobre la importancia de planificar el embarazo y, al menos tres meses antes, según prescripción médica, tomar ácido fólico para prevenir defectos del tubo neural, entre ellos la espina bífida.
La espina bífida es una malformación congénita del tubo neural, que se caracteriza porque uno o varios arcos vertebrales posteriores no han fusionado correctamente durante la gestación y la médula espinal queda sin protección ósea. La gravedad de esta malformación se basa en que afecta a tres de los principales sistemas del organismo (el sistema nervioso central, el aparato locomotor y el sistema genitourinario).
La causa exacta es desconocida. Sin embargo, en la actualidad existe acuerdo en que esta malformación se debe a la combinación de factores genéticos y ambientales, como es la falta de ácido fólico antes de la concepción así como la alteración de su metabolismo por acción de fármacos u otros elementos.
Según estudios recientes, si todas las Salud de la mujeres en edad fértil consumieran 0,4 miligramos de ácido fólico al menos tres meses antes de quedar embarazadas y durante el primer trimestre del embarazo, podrían reducir hasta en un 70% la probabilidad de que su hijo naciera con espina bífida.