El término mama tuberosa se refiere a la forma de tubo (o cono) que adquieren los senos que se desarrollan anómalamente durante la pubertad de la mujer. Un alto porcentaje de mujeres padecen esta malformación de la glándula mamaria, sin embargo no son conscientes de ello y cuando acuden a consulta únicamente se interesan por un aumento de pecho "simple". Policlínica Barcelona (www.policlinicabarcelona.com) señala que es muy frecuente que las pacientes no sean conscientes de su malformación y que confundan las mamas tuberosas con pechos separados y/o caídos. El diagnóstico de esta anomalía es determinante a la hora indicar el plan quirúrgico más adecuado puesto que la reconstrucción de mamas tubulares es más compleja que un aumento mamario, debido a las distintas fases que implica la operación.
Las mamas tuberosas se manifiestan a partir de la adolescencia. Durante la pubertad, la glándula no se desarrolla correctamente y crece solo hacia la zona del pezón debido a la falta de elasticidad del tejido mamario, creando un aspecto de tubo (de ahí el nombre). En estos casos, las mujeres son conscientes de que algo en su pecho es diferente, pero no saben exactamente qué. Ahí radica la importancia de dar con un buen especialista. Una mama tubular sólo puede ser diagnosticada por un ginecólogo o un cirujano plástico y reparador.
Pese a que padecer de mama tuberosa no entraña ningún riesgo para la salud, sí se recomienda ayudarla y desarrollarse y corregirla para obtener un aspecto natural y acorde a la edad y el físico de la mujer. Para ello, no basta con un aumento de pecho al uso, es preciso realizar la corrección de la glándula y, posteriormente, colocar un implante especial e indicado según el grado de tuberosidad. Por ello, este tipo de operaciones sólo pueden ser llevadas a cabo por cirujanos plástico-reparadores acreditados. Según los expertos de Policlínica Barcelona, someterse a un aumento de pecho sin corregir la glándula y sin utilizar los implantes correctos, puede ocasionar daños estéticos importantes y, muy probablemente, acentuar la tuberosidad. Es crucial disponer de un buen diagnóstico y acudir a un centro especializado que disponga de todos los medios para garantizar el mejor resultado.
Para su detección hay 3 características en las que una mujer debe fijarse:
- La forma: El pecho es pequeño y tiene forma de tubo o cono. En la mayoría de casos, puede parecer también caído.
- La situación y el aspecto: Es común la asimetría mamaria evidente entre ambas mamas, las cuales nacen más bajas y lateralmente en el tórax, lo que provoca un aspecto de pecho caído, sin serlo.
- El pezón: Areola grande en relación al tamaño del pecho, y, habitualmente, puntiagudo.
Según los expertos de Policlínica Barcelona, este tipo de malformación puede clasificarse en cuatro grados de desarrollo. Una vez diagnosticado el grado de mama tuberosa, el especialista debe facilitar una información detallada y completa a la paciente sobre las distintas técnicas quirúrgicas. Esta intervención requiere corrección de aureola-pezón, reconstrucción del surco submamario y expansión de la parte baja de la mama, así como una intervención en la glándula, y se requiere usar implantes especiales para ello.