El doctor Jacinto Bátiz, jefe del área de Cuidados del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y presidente de la comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Bizkaia, imparte hoy jueves, 19 de noviembre, a las 19:30 horas, en la Sociedad Bilbaina (calle Navarra, 1, de Bilbao), la conferencia titulada "Humanizar el proceso de morir". La conferencia está abierta al público general, con asistencia libre y gratuita hasta completar el aforo y, al término de la misma, se abrirá un turno de preguntas.
Tal y como ha adelantado con motivo de la conferencia, "cuando aplicamos las medidas terapéuticas que son proporcionadas, evitando la obstinación terapéutica, evitando el abandono, evitando el alargamiento innecesario y evitando el acortamiento deliberado, estamos realizando una buena práctica médica: ayudar a morir bien".
Además, ha abundado en que "todas las personas tienen derecho a una asistencia sanitaria de calidad, científica y humana. Por tanto, recibir una adecuada atención médica al final de la vida no debe considerarse un privilegio, sino un auténtico derecho".
No abandonar al enfermo
Según ha señalado, en la Facultad de Medicina "se nos enseña a salvar vidas"; de esta manera la muerte de nuestro enfermo "la vamos a interpretar como un fracaso profesional". Sin embargo, "es preciso que también los médicos comprendamos que la muerte es algo natural porque cuando la rechazamos terminamos por abandonar al enfermo. Solamente, cuando seamos capaces de aceptarla como algo natural e inevitable, nos dedicaremos a cuidar a nuestro enfermo hasta el final y sin sensación de fracaso".
Aliviarle el dolor
El experto, que también es presidente de la Sección de Cuidados Paliativos de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao ha advertido del constante aumento en las consultas acerca del dolor crónico. Para tratar bien el dolor, ha manifestado, "tal vez tengamos que abandonar nuestra tendencia a pensar que el dolor ajeno, el del enfermo, es un dolor exagerado, y el dolor propio, el nuestro, es un dolor insoportable".
No se debe permitir que alguien sufra dolor "por ignorancia nuestra de cómo tratarlo, por temor a aliviarlo con la posología suficiente o por creencias erróneas. El enfermo tiene derecho a ser aliviado de su dolor".
Evitar tratamientos inútiles
El experto ha puesto de manifiesto que ni la obstinación terapéutica "que llevaría al encarnizamiento terapéutico", ni el abandono son respuestas éticas ante un enfermo al final de la vida. "Lo que se puede llegar a hacer para mantener a un enfermo con vida es impresionante. Pero tenemos que tener muy en cuenta que tan importante como luchar por curar a un enfermo es saber parar cuando tenemos claro que es imposible curarle".
La limitación del esfuerzo terapéutico "no es ninguna forma de eutanasia, sino una buena práctica médica, aunque sabemos que suele ser más fácil poner que quitar".
Sedar cuando lo necesite
La sedación en la situación clínica de agonía es un tratamiento "adecuado" cuando los enfermos padecen sufrimientos intolerables, en los pocos días u horas que preceden a su muerte, y que no han respondido a las intervenciones paliativas.
Tal y como ha indicado el doctor Jacinto Bátiz, "un enfermo con enfermedad terminal, oncológica o no, puede presentar en sus momentos finales algún síntoma que le provoca un sufrimiento insoportable, que puede ser difícil e imposible controlar. Esto obliga al médico a disminuir la consciencia del enfermo para garantizar una muerte serena".
La sedación "si está bien indicada, bien realizada y autorizada por el enfermo o en su defecto por la familia, constituye buena práctica médica". En una medicina humana "no tiene cabida la incompetencia terapéutica ante el sufrimiento terminal con tratamientos inadecuados como pueden ser: tratamientos insuficientes, tratamientos excesivos o el abandono".
Cuando el enfermo desea la muerte
Después de estar muy cerca de los enfermos moribundos durante muchos años y de haber aprendido cómo vivir cuando ellos inician el proceso de morir, "mi impresión es que los enfermos no desean de nosotros que hagamos de nuestra ayuda a morir bien un debate moral ni un debate legal; tan sólo desean y esperan de nosotros un debate asistencial. Los profesionales sanitarios que cuidamos a los enfermos que sufren creemos que los progresos de la Medicina Paliativa han provocado el ocaso de la noción de eutanasia como liberación del dolor insufrible".
Según ha relatado el jefe del área de Cuidados del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y presidente de la comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Bizkaia "cuando fui a saludar a una enferma que acababa de ingresar en nuestra Unidad lo primero que me preguntó fue: "Doctor, ¿me practicará usted la eutanasia?". Yo le respondí con otra pregunta: "¿por qué desea la eutanasia?". Ella me dijo: "Porque no quiero sufrir". Yo le prometí que le ayudaría a aliviar su sufrimiento hasta los extremos que fueran necesarios. A partir de entonces, todo el equipo asistencial comenzamos a ayudarle a no sufrir. Desde entonces aprendimos que el enfermo nos pide que aliviemos su sufrimiento, aprendimos que detrás de esa petición de "quiero morir" hay un trasfondo que significa "quiero vivir o morir de otra forma". El enfermo pide ayuda, y si no comprendemos el sentido profundo de su petición determinamos que desea la muerte".
"La tentación de la eutanasia como solución precipitada", se da cuando un enfermo solicita ayuda para morir y se encuentra "con la angustia de un médico que quiere terminar con el sufrimiento del enfermo porque lo considera intolerable y cree que no tiene nada más que ofrecerle".
Para el doctor Bátiz, "los médicos nos sentimos fracasados cuando no podemos curar. Pero debiéramos ser conscientes que el verdadero fracaso es tener que admitir la eutanasia como solución alternativa al alivio de síntomas y a la comunicación. El fracaso se produce cuando nos planteamos quitar la vida a un enfermo porque no sabemos cómo mejorar sus síntomas ni cómo modificar las circunstancias personales en las que está viviendo".
En este aspecto, la formación especializada de los estudiantes de Medicina "es esencial". "Los estudiantes, que son formados para curar, en muchas ocasiones no saben actuar cuando esta curación no es posible. La formación en Cuidados Paliativos debe ser parte de la formación de todo estudiante".
Según ha concluido, "si no abandonamos al enfermo al final de la vida en esos momentos tan difíciles, le aliviamos su dolor insoportable y aquellos síntomas que le provocan disconfort, limitamos las maniobras diagnósticas y terapéuticas inútiles, y sedamos en la agonía cuando lo necesite, siempre respetando sus valores, estaremos humanizando el proceso de morir".