El test del PSA es una prueba que se realiza para el diagnóstico precoz del cáncer de próstata. Pero es una prueba muy controvertida ya que puede aumentar innecesariamente la práctica de biopsias y otros tests adicionales cuando es positiva.
Hasta ahora se sabe que este análisis (cuyas siglas responden al antígeno prostático específico; PSA, en inglés) es capaz de detectar ciertos cambios relacionados con la presencia de un tumor, aunque también puede elevarse por otras causas, por lo que daría falsos positivos para este tumor.
Un análisis realizado en 20.000 varones, llevado a cabo en Suecia y publicado en la revista The Lancet Oncology, ha probado que el test permite reducir a la mitad la mortalidad por este tumor.
A pesar de ello, los autores admiten que sigue existiendo un pequeño riesgo de sobrediagnóstico y que es necesario evaluar a 12 varones para salvar una vida. Sin embargo este test es mejor que otros test de diagnóstico precoz, como la mamografía para el cáncer de mama o las pruebas empleadas en el caso de tumores de colon (análisis de sangre en heces o colonoscopia).
Joana Hugosson y su equipo (de la Universidad de Gotemburgo) empezaron a reclutar a sus participantes en el año 1994. Se trataba de varones con edades comprendidas entre los 50 y los 65 años, que fueron asignados aleatoriamente a un grupo control o bien a un screening periódico con PSA (en el que se les hacían pruebas adicionales si los niveles salían elevados).
Durante los 14 años de seguimiento, la mortalidad por cáncer de próstata se redujo a la mitad en el grupo del diagnóstico precoz.