La prueba que determina la detección precoz del cáncer de próstata se encuentra en entredicho en la comunidad científica, más recientemente tras la publicación de un estudio en la revista Annals of Internal Medicine en el que el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos desaconsejaba su aplicación debido al alto número de falsos positivos que arroja (el 80%, según indica la publicación).
Sin embargo, según el Dr. José López Torrecilla, coordinador del Grupo de Tumores Urológicos (URONCOR) de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), desde que se comenzara a utilizar el test del PSA a principios de la década de los noventa, la tasa de mortalidad por cáncer de próstata ha disminuido.
En España, a lo largo de 2012 se diagnosticarán casi 30.000 nuevos casos de cáncer de próstata y se producirán unas 5.400 muertes por esta causa. Aún así, la mejora de la supervivencia a este tipo de cáncer a cinco años ha pasado ha aumentado, entre otros factores, gracias al diagnóstico más precoz.
El PSA es una sustancia producida por las células prostáticas, por lo tanto, siempre que haya próstata se detectará PSA. La cuestión reside, según explica el Dr. López Torrecilla en "determinar a partir de qué valor de PSA se puede considerar necesario completar la investigación para llegar a diagnosticar un posible tumor de próstata".
No existe un valor de corte de PSA seguro, por debajo del cual exista la seguridad de que no haya un tumor por detectar. "Por ello, el PSA debe ser considerado como una alarma y no como una certeza de diagnóstico", añade el experto.
El especialista insiste en la importancia de la detección precoz y en que el cáncer no se cura sin tratamiento, a pesar de que "algunos tumores de próstata, dada su lenta evolución, no llegan a interferir en la vida del paciente y por tanto no contribuyan a ser la causa de la muerte del paciente".
Hasta el momento no existe ninguna prueba diagnóstica contrastada y alternativa al PSA, con la que se diagnostican actualmente la práctica totalidad de los casos, aunque en el futuro se cree que las pruebas por imagen delimitarán con mayor precisión a qué pacientes hay que hacerles una biopsia posterior y a cuáles no.