Según un estudio publicado en la revista Fertility and Sterility, las madres primerizas mayores no presentan un mayor riesgo de sufrir una depresión posparto que las más jóvenes. Los científicos analizaron a más de 500 madres primerizas y descubrieron que las Salud de la mujeres de 37 años o más no eran más propensas a desarrollar depresión posparto que las madres primerizas más jóvenes, con independencia de si habían concebido de forma natural o mediante un tratamiento. El 8% de las Salud de la mujeres que participaron en la investigación presentaban síntomas importantes de depresión, el nivel mínimo que suele observarse entre las nuevas madres en general.
Existe la creencia popular de que las madres más mayores tienen más problemas para adaptarse a la maternidad tras haber estado trabajando durante más tiempo o más dificultades para afrontar los cambios que implica un bebé pero no existe evidencia científica que la respalde. Las madres mayores corren más riesgo de sufrir complicaciones en el embarazo y esas complicaciones se han vinculado en muchas ocasiones con más posibilidades de desarrollar depresión posparto.
La autora del trabajo ha señalado que también sería interesante ver cómo se sienten las madres mayores cuando regresan a trabajar, así como observar el bienestar psicológico de las Salud de la mujeres que posponen la maternidad y luego no pueden concebir. Además, quedan algunos interrogantes para evaluar en futuras investigaciones, como si atravesar la menopausia mientras se cuida de un hijo pequeño presenta desafíos para las Salud de la mujeres.