Más de 120 especialistas españoles se dan cita en la VIII edición del OncoUrology Forum para analizar las últimas novedades científicas en el abordaje de los tumores genitourinarios

Las innovaciones terapéuticas en cáncer de próstata y el estudio genómico centran la investigación en cáncer genitourinario

La últimas novedades farmacológicas, que amplían el espectro de pacientes tratados, alargan la supervivencia y mejoran la calidad de vida de los pacientes, con perfiles de toxicidad muy favorables
La mayor precisión de las técnicas y los avances en imagen diagnóstica, factores fundamentales en la mejora del tratamiento radioterápico en estos tumores

El cáncer de próstata, la enfermedad genitourinaria más prevalente entre los hombres, es también el que más tiempo ha ocupado en los congresos internacionales de la especialidad y el que más novedades terapéuticas ha condensado en el último año.

En concreto, el tratamiento del cáncer de próstata resistente a la castración (CPRC, un tipo de este tumor al que progresan entre el 10% y el 20% de los pacientes durante los cinco primeros años de seguimiento) se encuentra "en un momento muy interesante", según explica el Dr. Pedro Lara, presidente de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) y jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín: "el paciente con cáncer de próstata metastásico tiene afortunadamente una amplia gama de tratamientos que pueden de forma muy significativa alargar la supervivencia con perfiles de toxicidad muy favorables, en comparación con los fármacos citotóxicos de los que disponíamos anteriormente".

Así lo ha explicado en el marco de la VIII edición del OncoUrology Forum que Astellas ha celebrado en Madrid con el aval de la SEOR, una iniciativa que tiene por objeto presentar los avances presentados durante el último año en los congresos más importantes a nivel internacional.

Así, la reciente aprobación de nuevos fármacos ha modificado la manera en que se aborda el CPRC. Según explica este experto, "estas aprobaciones no solo se aplican a pacientes que ya habían recibido tratamiento con quimioterapia, sino que afortunadamente se administran ahora en la primera línea terapéutica de este tipo de paciente, mejorando la supervivencia y la calidad de vida". De esta manera, estos fármacos logran retrasar la necesidad de tratamientos más tóxicos para un paciente en general añoso, cuya calidad de vida se ve condicionada cuando tiene que asistir continuamente a un centro hospitalario para recibir tratamiento con quimioterapia.

En ese mismo sentido, el Dr. José López Torrecilla, coordinador científico de esta reunión y jefe del Servicio de Oncología Radioterápica-Eresa en el Hospital General de Valencia, señala que "los resultados de los últimos estudios, en este grupo de pacientes resistentes a la castración, nos están indicando que quizás las nuevas moléculas, aparecidas en los últimos años, deberían introducirse más precozmente en el tratamiento, en vez de los esquemas clásicos de quimioterapia, tanto por su mejor tolerancia como por la respuesta al tratamiento que presentan".

Mayor calidad de vida y supervivencia para los pacientes

Durante la reunión se han presentado varios estudios que inciden en esta línea, demostrando que las últimas novedades farmacológicas, que amplían el espectro de pacientes tratados, alargan la supervivencia y mejoran la calidad de vida de los pacientes. Según el Dr. López Torrecilla, estas novedades "representan avances de gran importancia porque se están produciendo en pacientes para los que hasta hace muy pocos años no teníamos nada efectivo. Además, los nuevos fármacos en el tratamiento de los pacientes con CPRC han abierto una línea de investigación que casi seguro llevará a la aparición de fármacos cada vez más efectivos y con menores efectos secundarios que los actuales, para tratar pacientes en fases más precoces de la enfermedad".

En ese sentido, el Dr. Emilio Pedrosa, director médico de Astellas Pharma, señala que "desde la compañía estamos muy satisfechos de nuestra aportación al tratamiento de esta enfermedad, con una opción de tratamiento como enzalutamida que, a través de sus dos indicaciones, amplía el arsenal terapéutico con el que cuentan los profesionales".

La genómica marca el futuro de los tratamientos contra el cáncer genitorurinario

La Oncología se encamina hacia un tratamiento cada vez más personalizado y basado en los factores predictivos de respuesta, en los que la genómica juega un papel fundamental. Así lo afirma el Dr. Lara cuando explica que "cada vez más, los profesionales somos conscientes de que necesitamos conocer más sobre la conducta biológica del tumor, es decir, de su "comportamiento futuro", antes de administrar los tratamientos e incluso en el momento de la definición del protocolo".

Por ello, en la actualidad se están describiendo ya características genómicas que predicen que en algunos pacientes el tratamiento que se puede considerar estándar o habitual no responderá adecuadamente o puede ser incluso innecesario. "Esto cada vez va a ser una realidad mayor; por tanto, a pesar del coste que representa su implantación, puede llevar al ahorro en el tratamiento", explica el Dr. López Torrecilla.

En cuanto a las novedades en el tratamiento radioterápico, el coordinador de la jornada explica que los avances tecnológicos están permitiendo irradiar cada vez con mayor precisión los volúmenes de tratamiento, limitando las dosis a los órganos sanos: "con ello estamos utilizando la radioterapia en situaciones en las que anteriormente no se usaba y con ello contribuyendo a alargar las respuestas al tratamiento en situaciones donde antes los tiempos de respuesta eran cortos". Para esto, explica, es preciso disponer de equipos modernos con capacidad de realizar técnicas como radioterapia guiada por imagen o radioterapia con modulación de intensidad.

En ese contexto, en la última edición de ASTRO se presentaron dos estudios que según el Dr. López Torrecilla han dado el impulso definitivo al hipofraccionamiento en cáncer de próstata, es decir, a reducir el tiempo total de tratamiento, pasando de las 8,2 semanas a 5,6 semanas: "La gran ventaja del esquema es la mejora de la comodidad para el paciente por tener que acudir menos días al hospital, y además introduce un ahorro en los costes de tratamiento. Todo ello sin un detrimento ni en los resultados finales de control de la enfermedad ni en la tolerancia del tratamiento".

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