La salud visual escala hasta la segunda preocupación sanitaria de los españoles, que desconocen que la presbicia afectará a toda la población

Aunque la visión importa, solo el 33,2 % reconoce que debería revisarse la vista con más frecuencia
Solo el 44,2 % está de acuerdo con que todas las personas desarrollarán presbicia en algún momento

La salud visual se ha consolidado como una prioridad creciente para los españoles y ya ocupa el segundo lugar entre las principales preocupaciones sanitarias, por delante de la salud bucodental, auditiva o dermatológica. Así lo refleja el estudio de "Percepción y conocimiento sobre la presbicia en España", realizado por EssilorLuxottica en 2026, a partir de 1110 entrevistas a población de entre 25 y 59 años en España.

Sin embargo, en el marco del Día Mundial de la Visión, los datos reflejan una paradoja: aunque la visión importa, no se traduce en mayor prevención. Y es que, aunque el 42,1 % de los participantes en el estudio sitúa la salud visual entre sus dos principales preocupaciones de salud, el 33,2 % reconoce que debería revisarse la vista con más frecuencia, hasta un 16,5 % solo acude a especialistas cuando nota un problema, e incluso el 4,3 % de los españoles asegura no haber ido nunca a una revisión visual.

La mayor preocupación tampoco implica que se adviertan antes condiciones tan frecuentes como la presbicia. De hecho, pese a que la mayor parte de los españoles la asocia con la edad, solo 4 de cada 10 (44,2 %) se muestran de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación "todas las personas desarrollarán presbicia en algún momento". Esto sugiere que todavía hay desconocimiento sobre cuándo aparece, cómo se manifiesta y qué soluciones existen para tratarla.

En este contexto, Claudia de Escauriaza, Óptica-Optometrista de Varilux en EssilorLuxottica, señala que "la presbicia no aparece de un día para otro; suele empezar con pequeñas señales como necesitar más luz, alejar el móvil o notar que las tareas de cerca cansan más. Estos síntomas muchas veces se normalizan o se atribuyen al cansancio, lo cual demuestra que falta pedagogía".

En realidad, la presbicia es una pérdida gradual de la capacidad para enfocar de cerca, dado que el cristalino (que se encuentra detrás de la pupila), va perdiendo elasticidad con la edad y su capacidad para cambiar de forma se va deteriorando. Esto repercute directamente en actividades tan cotidianas como leer un mensaje, mirar un ticket o trabajar con el ordenador.

Por este motivo, "el diagnóstico temprano repercute directamente en la calidad de vida; cuanto antes se identifica la presbicia, antes se puede encontrar una solución adaptada a cada persona", añade la experta, quien además subraya el valor de la orientación profesional. Y es que, según el estudio, la recomendación de los especialistas es el factor que tiene en cuenta el 70,8 % de la población al elegir una solución para tratar la vista cansada.

El uso de pantallas incrementa las molestias visuales

El estudio también confirma carencias preventivas en relación con el uso de las nuevas tecnologías. Así, el 69,3 % de los encuestados pasa al menos 4 horas al día frente a las pantallas (ya sea móvil, ordenador o tablet) y hasta el 40 % las utiliza entre 6 y 10 horas diarias. Además, casi la mitad (46,4 %) reconoce usarlas durante largos periodos sin descanso, mientras que solo 1 de cada 4 personas realiza pausas visuales conscientes con frecuencia.

Ante estos datos, la experta recuerda que "el aumento de horas forzando la visión de cerca frente a las pantallas puede provocar malestar o limitaciones visuales, aunque no significa automáticamente que sea presbicia; pueden estar relacionadas con otras condiciones como la miopía, hipermetropía, astigmatismo, sequedad ocular, etc".

En consonancia, el 79,8 % de la población consultada experimenta al menos una molestia o síntoma ocular en su día a día. El más frecuente es la fatiga visual, que afecta al 41,1 % (con manifestaciones como dolor de cabeza, ojos rojos, secos, picor o visión doble)¹. También mencionan la visión borrosa en tareas de cerca (32,9 %), la necesidad de utilizar más luz para ver a corta distancia (29,7 %), de aumentar el tamaño de la letra del móvil (29 %) o de alargar el brazo para poder leer (18,1 %).

Por eso, en entornos cada vez más exigentes a nivel visual, en los que el ojo humano se mueve más de 100.000 veces al día para procesar todos los estímulos visuales a los que está expuesto, la experta remarca la importancia de las revisiones periódicas, anuales o cada 2 años "para que el especialista pueda determinar el origen y solución de los diferentes síntomas visuales de manera personalizada".