Según indican los primeros resultados de un estudio sobre el impacto de la actividad física en la salud puesto en marcha por la Cátedra Sanitas Wellbeing Universidad Europea de Madrid, la práctica de ejercicio físico en el ámbito laboral incrementa los niveles de fuerza muscular y reduce las posibilidades de padecer trastornos musculoesqueléticos, una de las principales causas de absentismo y bajas laborales según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Además, el estudio ratifica la convicción científica de que las personas que realizan ejercicio físico con regularidad gozan de una mejor salud y que la práctica de ejercicio juega un importante papel en la prevención de enfermedades.
Adecuar los hábitos de vida de la población en el entorno de la empresa es, por tanto, una medida capaz de mejorar las condiciones físicas. Las personas emplean una gran parte de su jornada en el puesto de trabajo, durante un periodo muy prolongado de sus vidas, por lo que el estudio propone incorporar estilos de vida saludables al entorno laboral.
El ejercicio físico en el trabajo también incrementa la capacidad cardiovascular y la calidad de vida de las personas. Los primeros resultados de la investigación que se está llevando a cabo muestran como los empleados que han entrenado dos, tres o más veces por semana incrementan sus valores medios de consumo de oxígeno hasta en un 86%, lo que supone una mejora de la capacidad cardiopulmonar.
La Organización Mundial de la Salud señala que un aumento del consumo de oxígeno significa un incremento de la calidad y esperanza de vida de las personas. Después de los primeros seis meses de entrenamiento, las personas que han participado en el estudio han ganado en eficiencia cardiaca y necesitan menos latidos para enviar la misma cantidad de oxígeno a sus tejidos.
Por otro lado, la presencia de colesterol y triglicéridos en la sangre es cada vez más habitual en la población actual como consecuencia del estrés, la mala alimentación y el sedentarismo. Estas grasas amplían seriamente el riesgo cardiovascular y las posibilidades de padecer enfermedades del corazón. El estudio de la Cátedra Sanitas Wellbeing Universidad Europea de Madrid ha confirmado que hacer ejercicio, sea cual sea su frecuencia, reduce los niveles de estos indicadores en sangre.