Cada tercer jueves de junio es el Día Mundial del Cáncer Renal y, en el marco de esta fecha, el Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG) organiza la ‘III Jornada de Cáncer Renal' en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) para abordar el escenario actual de esta patología, así como los desafíos pendientes. El encuentro contará con especialistas en diferentes áreas relacionadas con el cáncer renal.
Según el informe ‘Las cifras del cáncer' que publica cada año la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se estima que en 2025 se diagnosticarán en España más de 9500 casos de cáncer renal. Además, en 2023, último año sobre el que hay datos, se registraron más de 2000 muertes como consecuencia de esta patología en España. Uno de los principales problemas de esta patología radica en que se trata de una enfermedad silenciosa que no suele presentar síntomas hasta que se disemina a otros órganos.
Entre los principales factores de riesgo del cáncer renal se encuentran el tabaquismo, el sobrepeso u obesidad, la hipertensión o el uso abusivo de determinados analgésicos. En materia de prevención, los especialistas inciden en la necesidad de dejar de fumar, poniendo de relieve que este hábito duplica el riesgo de padecer la enfermedad. También se recomienda seguir unos hábitos de vida saludables, manteniendo un peso adecuado, haciendo ejercicio, controlando la tensión y evitando el uso inadecuado de analgésicos. Otro aspecto a tener en cuenta es que menos del 10 % de los casos tienen un componente familiar y se desarrollan en el seno de un síndrome hereditario.
Los especialistas destacan que los síntomas pueden ser inespecíficos en etapas tempranas, por lo que es recomendable acudir a consulta si aparece sangre en la orina, dolor lumbar o en el costado, cansancio o pérdida de peso. Y es que, casi la mitad de los pacientes se diagnostican de manera casual, al realizarles un TAC o ecografía por otros motivos. Como explica la Dra. Aránzazu González del Alba, presidenta de SOGUG y coordinadora de la Unidad de Tumores genitourinarios del Servicio de Oncología Médica en el Hospital Universitario Puerta de Hierro, "la falta de visibilidad del cáncer renal también es un factor de riesgo ya que, a veces, supone un freno para el diagnóstico precoz dado que la mayor parte de personas desconoce los síntomas y no existe tanta información como en otros tipos de cáncer".
"En muchas ocasiones el diagnóstico tardío dificulta el tratamiento y compromete la supervivencia", agrega. No obstante, la especialista remarca que "afortunadamente, la mayoría de pacientes con cáncer renal se diagnostican en fase localizada y son candidatos a un tratamiento con finalidad curativa".
La llegada de opciones innovadoras ha supuesto un cambio de paradigma para muchos pacientes. "Gracias a la irrupción de la inmunoterapia y a las nuevas estrategias de tratamiento, se ha conseguido incrementar la supervivencia en los pacientes y, en enfermedad metastásica, ya podemos hablar de largos supervivientes con un 40 % de pacientes que siguen vivos tras 5 años de seguimiento", destaca la especialista. En enfermedad localizada, los datos son todavía más alentadores. "La supervivencia puede alcanzar el 95 % a los 5 años si el cáncer está en su primer estadio", desarrolla.
Teniendo en cuenta las mejoras en el abordaje del cáncer renal derivadas de la llegada de nuevas opciones terapéuticas, los especialistas en estos tumores manifiestan su preocupación por las dificultades en el acceso. Como recuerda la especialista las combinaciones con inmunoterapia han supuesto un punto de inflexión. "Antes de la inmunoterapia, menos del 50 % de pacientes sobrevivían a dos años y, a los cinco años, no mucho más del 10 %", subraya.
Así, en el marco de esta jornada, varios especialistas abordarán las novedades en el manejo del cáncer renal, pero también habrá espacio para los pacientes. "El compromiso de SOGUG con los pacientes es firme, por ello no podía faltar su participación para conocer de primera mano los miedos y dudas ante un diagnóstico de cáncer renal", expone. En este sentido, Juan Carlos Julián, director general de la Federación Nacional de Asociaciones para la lucha contra las Enfermedades del Riñón (ALCER), considera que existen varias necesidades no cubiertas. "En el ámbito clínico, destacaría la falta de financiación de terapias combinadas de inhibidores de la tirosina quinasa e inmunoterapia", expone Julián.
Por otra parte, el director general de ALCER destaca que "desde el ámbito psicosocial, hay carencias en el manejo emocional y la repercusión de la enfermedad en la calidad de vida, a lo que ayudaría la expansión de los programas de apoyo de pacientes expertos en cáncer de riñón". Aquí, González agrega que "para los pacientes es necesario verbalizar la situación y hacerla visible, lo que ayuda a reducir la ansiedad que aparece con el diagnóstico para afrontar de la forma más adecuada el proceso". Por otra parte, la presidenta de SOGUG recalca que "es de vital importancia que los pacientes estén informados y tomen un papel activo en su enfermedad".
Y, al escenario actual se suma lo que está por venir. Como desarrolla el Dr. Julio Lambea, oncólogo en el Hospital Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, "los pacientes deben saber que existen múltiples vías de investigación en cáncer renal, algunas de ellas con resultados inminentes, nuevas dianas de tratamiento o el uso de fármacos en el escenario de tumores operables para aumentar el número de curaciones". No obstante, el Dr. Lambea recuerda que esto es una carrera de fondo ya que "durante años se investiga en medicina personalizada para poder adaptar el tratamiento óptimo a cada paciente además de conocer su pronóstico de forma objetiva".
Demoras en acceso a la innovación
Desde el mencionado grupo de investigación lamentan las demoras en la disponibilidad de los nuevos tratamientos, por el beneficio que aportan a los pacientes con cáncer renal. "En España contamos con la aprobación de la doble inmunoterapia, que ya llegó tarde, tres años después de demostrar sus resultados; sin embargo, esta estrategia no es válida para todo el espectro de pacientes con cáncer renal que vemos en las consultas de Oncología Médica", desarrolla la doctora. En este contexto, resalta que, "las combinaciones de inmunoterapia e inhibidores de la tirosina quinasa son imprescindibles: frente a la doble inmunoterapia demuestran además de mejoría significativa en la supervivencia, tasas de respuestas más elevadas y menos progresiones de enfermedad". Y, aunque estos tratamientos son importantes para todos los pacientes, son especialmente necesarios en casos de enfermedad agresiva y gran volumen tumoral, donde la doble inmunoterapia no da cobertura a todo el espectro de pacientes.
Como expresa González del Alba, "la realidad es que, en nuestro país, la gran mayoría de los afectados de cáncer renal no pueden ser tratados con ninguna combinación de inhibidores de tirosina quinasa e inmunoterapia, a pesar de ser el tratamiento estándar de elección con el máximo nivel de evidencia según las guías clínicas, y esto es muy desalentador". Esto contrasta con las autorizaciones a nivel europeo, donde existen cuatro combinaciones de este tipo disponibles con indicación para cáncer renal.
En esta idea coincide el Dr. Lambea. "Las barreras en el acceso a la innovación en cáncer renal existen; la primera es una barrera económica, ya que existen fármacos y combinaciones que han mejorado los estándares de tratamiento en cáncer renal metastásico y a día de hoy no están financiados", indica el especialista. Otro de los problemas más destacados, afirma el experto, es "la falta de equidad entre comunidades autónomas a la hora de aprobar usos individualizados de determinados fármacos bajo solicitud en circunstancias clínicas determinadas".
Por último, el especialista alude a que "al no ser un cáncer muy frecuente los avances en investigación son más limitados debido a que no se invierte los suficiente desde la industria farmacéutica ni desde entidades públicas en comparación con otros cánceres más frecuentes como el cáncer de pulmón o de mama". En este sentido, el experto pone en valor que el grupo "lidera la formación para especialistas y para pacientes y promueve y colabora con recursos humanos y económicos en fomentar la investigación de esta enfermedad".
También, para mejorar el acceso, bajo el punto de vista del doctor, "los pacientes deben tener voz en los procesos de toma de decisiones de acceso público a fármacos oncológicos". Sobre este aspecto remarca que, mientras que el hecho de que tengan voto es muy difícil por la complejidad del proceso, tanto pacientes como especialistas en cáncer renal deberían tener un papel protagonista en estos procesos.
También, apunta al poder de las asociaciones de pacientes para mejorar el acceso. "Si aúnan esfuerzos reivindicando mejoras en el acceso y la investigación, deben tener visibilidad para poder influir en la sociedad de forma que se tome conciencia de esta necesidad", opina el oncólogo.