La enuresis nocturna, pérdida involuntaria de orina que ocurre solo por la noche, es un problema común que afecta al 15% de los niños con cinco años de edad y que, en la edad adulta, sigue afectando a entre el 0,5 y el 2% de la población. Según han destacado los expertos en el 38 Curso de Pediatría Hospitalaria que ha tenido lugar en Barcelona, la enuresis tiene un importante componente hereditario. De hecho, si uno de los padres ha sido enurético el niño tiene entre un 30 y un 40% de posibilidades de serlo y, si lo han sido ambos, el porcentaje asciende al 70%.
Según ha explicado el Dr. Santiago García-Tornel, del Servicio de Pediatría del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, "los padres se suelen interesar por la enuresis de su hijo cuando tiene unos cinco y seis años, pero a los "pacientes" les suele preocupar hacia los siete u ocho años de edad porque es cuando empiezan a salir de casa para actividades lúdicas o dormir en casa de amigos o colonias".
Actualmente se han desarrollado diferentes estrategias de tratamiento. La motivación del niño y la familia son fundamentales para abordar este problema. Por un lado, es esencial que se informe a la familia de que se trata de un proceso madurativo no controlable por el niño para evitar conductas agresivas o pasivas. Por otro lado, se debe desmitificar el problema ante el niño para mejorar su propia imagen y las relaciones interpersonales.
En cuanto al tratamiento farmacológico para esta patología, la administración de desmopresina tiene un efecto reductor en la producción de orina durante la noche y disminuye la presión intravesical. También existen alarmas nocturnas que constituyen una buena alternativa en niños mayores y motivados. Además, se pueden seguir otras medidas encaminadas a controlar la vejiga de forma voluntaria o, por ejemplo, controlar la ingesta de líquidos durante el día.