El 35% de la población española sufre los síntomas de la depresión posvacacional al volver al trabajo después de las vacaciones de verano. Según explica Antonio de Dios González, director del departamento de Psicología del hospital USP Marbella, "la depresión posvacacional no es una enfermedad ni un trastorno, es simplemente los ajustes que realiza el organismo para volver a adaptarse a un ritmo de vida que nada tiene que ver con el que se mantiene en verano". "Aunque los síntomas puedan parecerse a los de la depresión o la ansiedad simplemente son la respuesta del organismo a un cambio que es percibido como un peligro", precisa Antonio de Dios González.
Entre las pautas para prevenir la aparición de estos síntomas destaca el reajuste paulatino de los horarios de sueño y comidas, adelantar unos días la vuelta de vacaciones para no tener que reincorporarse automáticamente, realizar siempre que sea posible un inicio progresivo del trabajo y planificar unas vacaciones más cortas repartidas el resto del año.
En el caso de no haber sido previsores y estar sufriendo los síntomas hay que respetar los momentos de ocio y de descanso, llevar unos buenos hábitos alimenticios, beber mucha agua, mantener un horario estable de sueño y, muy importante, evitar el alcohol y el exceso de café, tabaco u otros estimulantes.
Este periodo de adaptación suele prolongarse como máximo dos semanas, si los síntomas son demasiado intensos o duraderos pueden estar ocultando algo más grave como una depresión, trastornos de ansiedad, problemas afectivos o insatisfacción laboral. En ese caso, es necesario plantearse hacer ciertos cambios en la vida o recurrir a un profesional.