Expertos y sociedades científicas reclaman una Estrategia Nacional de Salud Visual Infantil para frenar el avance de la miopía

La prevalencia de la miopía casi se triplica durante la Educación Primaria

Catorce sociedades científicas, organizaciones profesionales y asociaciones de pacientes, agrupadas en la iniciativa "Mirando al Futuro", han presentado hoy en el Congreso de los Diputados el Decálogo para la Salud Visual Infantil en España, una hoja de ruta que plantea avanzar hacia una Estrategia Nacional de Salud Visual Infantil centrada en la prevención, la detección precoz y el control de la progresión de la miopía desde la infancia.

El documento, presentado por Julián García Feijóo, catedrático de Oftalmología de la Universidad Complutense de Madrid y vicepresidente de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO) y Manuel Herrera Artiles, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS), propone evolucionar desde un modelo basado principalmente en la corrección hacia un abordaje continuado que integre prevención, seguimiento, coordinación asistencial y equidad, conectando la escuela, la atención primaria y la atención especializada.

La jornada, enmarcada en el Día Mundial de la Visión que se celebra el segundo jueves de octubre, ha permitido contrastar las propuestas del Decálogo desde la perspectiva clínica, profesional e institucional a través de dos mesas redondas. Durante el primer debate, los ponentes han reflexionado sobre los principales retos para mejorar la prevención, la detección y el seguimiento de la salud visual infantil. En la segunda sesión, los participantes han abordado las principales claves para trasladar estas recomendaciones a las políticas sanitarias, educativas y de infancia y avanzar en una respuesta coordinada entre administraciones.

La miopía infantil, un reto creciente

La evidencia disponible muestra una progresión significativa de la miopía durante la etapa escolar. Según un estudio realizado en 2.489 escolares de Educación Primaria de la Comunidad de Madrid, su prevalencia pasa del 6,5 % entre los niños de 6 y 7 años al 18,7 % entre los de 11 y 12 años, y uno de cada cuatro presentaba una alteración visual susceptible de requerir atención profesional. A escala nacional, las estimaciones apuntan a que la miopía podría afectar al 30,2 % de la población infantil en 2030.

El Decálogo subraya que la miopía no debe entenderse simplemente como un defecto refractivo que se soluciona con unas gafas o lentes de contacto. La miopía afecta a la estructura del ojo y, a medida que progresa, especialmente cuando alcanza grados elevados, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades oculares potencialmente graves a lo largo de la vida. Su inicio precoz y su progresión acumulativa incrementan el riesgo de complicaciones visuales y distintas patologías en la edad adulta, y pueden afectar también al aprendizaje, el bienestar y la calidad de vida durante la infancia.

Además, el documento señala que la alta miopía y sus complicaciones podrían generar una carga acumulada superior a 17.000 millones de euros entre 2021 y 2030, con un coste medio de más de 10.600 euros por paciente y año.

"No podemos abordar la miopía infantil únicamente cuando el niño ya presenta dificultades visuales. Necesitamos anticiparnos, identificar de forma temprana a quienes tienen mayor riesgo de progresión y garantizar un seguimiento coordinado durante todo su desarrollo, sobre todo para disminuir las complicaciones a largo plazo. Un ojo miope es estructuralmente diferente, más vulnerable y con un mayor riesgo de desarrollar patología ocular a lo largo de la vida. Por eso, no se trata únicamente de conseguir que un niño tenga menos dioptrías o necesite unas gafas menos gruesas, sino de proteger su salud visual futura", explica García Feijóo.

"La miopía no se resuelve con unas gafas. Su progresión puede tener consecuencias importantes para la salud visual futura, y por eso es fundamental que las familias conozcan los riesgos y que podamos actuar desde edades tempranas para prevenir complicaciones evitables", señala Manuel Herrera Artiles, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS).

Diez líneas de acción para transformar la salud visual infantil

El Decálogo recoge diez líneas de actuación en los ámbitos sanitario, educativo y social. Entre ellas figuran reconocer la miopía infantil como una prioridad emergente de salud pública, avanzar en programas de detección temprana y de identificación del riesgo de progresión e integrarlos estos programas en circuitos ya existentes como el Programa del Niño Sano.

También propone desarrollar un marco nacional de prevención basado en hábitos saludables, establecer protocolos comunes de derivación entre pediatría, atención primaria, oftalmología pediátrica y optometría y reforzar la coordinación entre los profesionales implicados.

"Las farmacias son espacios cercanos y accesibles para las familias y pueden desempeñar un papel importante en la identificación de señales de alerta y en la promoción de hábitos saludables, como pasar más tiempo al aire libre. Además, aquellas farmacias que cuentan con una sección de óptica disponen de un valor añadido: pueden integrar la salud visual infantil en la atención habitual, detectar posibles señales de alerta y facilitar la derivación al profesional de la salud visual cuando sea necesario. Todo ello, siempre en coordinación con el resto del sistema sanitario", señala Isabel Andrés Martín, vocal nacional de Óptica y Acústica Audiométrica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

Entre las medidas destaca asimismo la creación de una Cartilla de Salud Visual Infantil, que permita registrar de forma longitudinal la evolución visual del menor y facilitar la continuidad asistencial desde la infancia hasta la edad adulta.

"La infancia es una etapa decisiva para la salud visual. Detectar precozmente la miopía y realizar un control adecuado de su evolución permite actuar en un momento en el que todavía existe margen para reducir su progresión y sus consecuencias futuras", afirma Noemi Güemes, portavoz Sociedas Española de oftalmología y miembro del comité científico del de la Sociedad Europea De Oftalmología.

El Decálogo plantea además reforzar la promoción de la salud visual en los entornos educativos y comunitarios, mejorar la formación de profesionales sanitarios y educativos e incrementar la inversión pública en prevención, investigación y sensibilización.

"La miopía magna es ya una de las principales causas de pérdida visual irreversible y ceguera legal en España. En la ONCE conocemos de cerca su impacto en la autonomía y la vida de las personas, y por eso sabemos que lo que hagamos hoy por la salud visual de los niños marcará la diferencia en el futuro", destaca Andrés Ramos, director general adjunto de Servicios Sociales para Personas Afiliadas en ONCE.

De la interlocución institucional a las políticas públicas

La presentación en el Congreso da continuidad a varios meses de interlocución con representantes de las comisiones de Sanidad del Senado y del Congreso y de los ministerios de Sanidad, Educación y Juventud e Infancia, en los que se han abordado cuestiones como la prevención, los cribados escolares, la equidad territorial y la coordinación entre salud y educación.

"Incorporar la perspectiva de los pacientes y las familias es fundamental para que las políticas de salud visual respondan a las necesidades reales. El Decálogo ofrece una oportunidad para transformar el consenso alcanzado entre profesionales, pacientes e instituciones en medidas concretas y sostenibles", añade Raquel Sánchez, directora del Foro Español de Pacientes.

"La salud visual infantil debe abordarse desde una perspectiva preventiva, coordinada y basada en la evidencia. Es necesaria la colaboración entre las instituciones, las sociedades científicas y la sociedad civil para identificar prioridades compartidas y avanzar en una respuesta más integrada, que conecte prevención, detección precoz, seguimiento y equidad", señala Mario Fontán Vela, vocal asesor de la Secretaría de Estado de Sanidad.

La iniciativa "Mirando al Futuro" cuenta con el apoyo de Santen. "Abordar la salud visual infantil exige una mirada a largo plazo y la colaboración entre profesionales sanitarios, administraciones, asociaciones de pacientes y familias. Desde Santen queremos contribuir a generar espacios de diálogo que ayuden a situar la prevención, la detección precoz y el seguimiento en el centro del abordaje de la miopía infantil", señala Fernando Álvarez Lozano, Director General de Santen Iberia.

Con la presentación del Decálogo, las entidades firmantes hacen un llamamiento a las autoridades nacionales y autonómicas para que impulsen sus propuestas y sitúen la salud visual infantil entre las prioridades de salud pública, con el objetivo de reforzar la prevención y reducir el riesgo de discapacidad visual evitable en el futuro. Para dar continuidad a este trabajo, ponen además su conocimiento y experiencia a disposición de las administraciones a través del Observatorio de Miopía Infantil, concebido como una plataforma permanente de colaboración y generación de conocimiento para apoyar políticas públicas basadas en la evidencia.