Según informa la Sociedad Española del Dolor (SED) en el marco de su reunión científica anual que se celebra en Tenerife, desde 1992 la utilización de opioides en España para el tratamiento del dolor se ha multiplicado por 20. No obstante, España sigue ocupando aún el noveno puesto en el ranking europeo, lejos de países como Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Suiza, Islandia y Holanda. A nivel mundial, España ocupa el undécimo puesto.
El Dr. José Luis Rodríguez, presidente del comité organizador de la XI Reunión Anual de la SED y del XII Fórum del Dolor de las Islas Atlánticas, explica que "el aumento en el consumo de analgésicos opioides puede considerarse como positivo, ya que demuestra que se ha ido venciendo el temor a su uso desde el punto de vista médico y de los pacientes".
"Los analgésicos opioides son una valiosa herramienta para el tratamiento del dolor crónico intenso y, por tanto, tenemos que disponer de ellos en nuestro arsenal terapéutico", señala el Dr. Manuel Alberto Camba, presidente de la SED. Sin embargo, también añade que siempre se tienen que valorar las características personales y los riesgos que comporta la mala utilización de estos fármacos.
Además, el doctor Rodríguez añade que el uso de este tipo de fármacos "debe ser muy controlado por los médicos que los prescriben para que realmente sean útiles y se evite el mal uso y los efectos indeseables, ello es especialmente importante en el tratamiento del dolor crónico no oncológico".
Los medicamentos opioides actúan sobre todo a nivel del sistema nervioso central produciendo analgesia y evitando el dolor. Se pueden administrar por distintas vías (oral, sublingual, intravenosa, etc.) y se caracterizan por ser los fármacos más potentes en cuanto a analgesia.