El paro cardíaco causa más de 100 muertes diarias en España

España dispone de 1,7 desfibriladores semiautomáticos por cada 100.000 personas, muy lejos de los registros de otros países europeos
El uso de esta tecnología incrementa un 90% las posibilidades de sobrevivir sin secuelas a una parada cardíaca

En España se producen cada año en torno a 30.000 fallecimientos por parada cardíaca fuera del ámbito hospitalario. Sin embargo, según el Estudio de Cardioprotección en España 2016 en nuestro país apenas hay 1,7 DESA por cada 100.000 habitantes.

Esta cifra está muy alejada de la de otros países europeos como Alemania o Dinamarca, donde hay casi 10 unidades, Francia, con 15,7 y aún más de Japón, donde hay 47 por cada 100.000 habitantes. Mientras en España tras una parada cardíaca el índice de salvación se sitúa en un 4%, en EEUU alcanza el 50% gracias a la implantación masiva de (DESA) en espacios públicos.

"Estas cifras demuestran que pese a los avances producidos en los últimos años, la cardioprotección en España todavía está lejos de ser una prioridad, aunque la tendencia está cambiando", explica Nuño Azcona, Director General de B+Safe Almas Industries. De hecho, apenas un 30% de los españoles, según se desprende de la Encuesta de Cardioprotección en España realizada por B+Safe y avalada por la Fundación Española del Corazón (FEC), se considera capaz de atender alguna incidencia cardíaca en sus proximidades. Sin embargo, un 84% afirma conocer qué es un desfibrilador.

Según Azcona, "la legislación, muy diversa, no ayuda a avanzar al ritmo adecuado". Hay Comunidades Autónomas como Cataluña, Andalucía, País Vasco, Canarias y Asturias que han regulado qué espacios públicos deben disponer de desfibrilador. Por su parte, otras como Madrid y Murcia han anunciado la próxima entrada en vigor de una normativa al respecto. "Es necesario establecer cuanto antes la obligatoriedad y cierta homogeneidad en todo el país para poder reducir las altas cifras de mortalidad que producen las paradas cardíacas fuera del ámbito hospitalario en España y que constituyen un grave problema de salud pública", añade.

La realización de un masaje cardíaco y el uso de un desfibrilador en los primeros minutos tras la parada cardíaca incrementa hasta un 90% las posibilidades de sobrevivir a la misma con garantías de éxito. La necesidad de apostar por la cardioprotección de la sociedad coincide con que en España son los problemas de corazón la primera causa de muerte, pues se cobran 117.000 vidas anuales, mientras que hay 100 fallecimientos diarios fruto de paros cardíacos.

Estos equipos los puede utilizar cualquier persona, sin necesidad de conocimientos sanitarios previos, y son capaces de revertir una situación de parada cardiorrespiratoria, también llamada muerte súbita, ya que si esta se produce disponemos de un plazo máximo de cinco minutos para asistir a la víctima con garantías de éxito. Además, por cada minuto que se pierde, desciende un 10% la probabilidad de supervivencia y aumenta el riesgo de padecer secuelas.

Este dato refuerza el papel clave de los desfibriladores inteligentes que pueden ser manejados con éxito por personas sin conocimiento sanitario previo y salvar muchas vidas. Por otra parte, también según el Estudio de Cardioprotección en España 2016 que ha realizado B+Safe, solo una de cada tres personas sabría realizar una reanimación cardio-pulmonar (RCP) en caso de presenciar un ataque cardíaco.

"Todos estos datos indican que nos falta conciencia social respecto a esta realidad. Por eso es necesario impulsar diferentes medidas, desde la formación y la sensibilización social a las legislativas para reducir las elevadas tasa de mortalidad que se registran como consecuencia de los accidentes cardíacos, hasta lograr que la cardioprotección sea un derecho de todos los ciudadanos. Debemos tener presente que el número de fallecimientos por parada cardíaca es muy superior, por ejemplo, al de víctimas de accidentes de tráfico", concluye el Director General de B+Safe.

Espacios cardioprotegidos conectados

La cardioprotección es una tendencia emergente orientada a la protección del corazón en caso de episodios cardíacos. El gran número de muertes por paro cardíaco en la población, ha animado a gobiernos, empresas, entidades y asociaciones a concienciar a la población y tomar medidas que permitan revertir la situación gracias a la creación de zonas o espacios cardioprotegidos. Estas zonas cuentan con, según la superficie y la afluencia de público, al menos uno o varios desfibriladores, con un adecuado servicio de mantenimiento y con personas adecuadamente formadas para poder garantizar una rápida actuación en caso de paro cardíaco repentino (para conseguir que vuelva a latir el corazón de la persona afectada), hasta la llegada de los servicios médicos de emergencia.

De este modo, es importante que en las Comunidades Autónomas informen a las autoridades competentes de un registro para conseguir llevar un mapa o listado de los puntos de cardioprotección en cada una de esas zonas.

Para que las posibilidades de supervivencia ante un paro cardíaco repentino sean óptimas, se debe realizar de forma inmediata una resucitación cardiopulmonar (RCP) que permita mantener el flujo necesario de sangre oxigenada al cerebro hasta que se restablezca el ritmo cardíaco normal mediante la descarga eléctrica suministrada por un desfibrilador. El tiempo máximo para aplicar la desfibrilación a una persona que ha sufrido un paro cardiaco repentino es en los primeros 5 minutos.

Hay identificados cuatro pasos críticos para tratar el paro cardíaco repentino, denominados

Cadena de Supervivencia:

  1. Reconocimiento y llamada al servicio de emergencia.
  2. Una rápida resucitación cardiopulmonar (RCP).
  3. Desfibrilación temprana.
  4. Llegada de la ambulancia y cuidados post-resucitación.
muerte natural debida a causas cardiacas que ocurre de forma inesperada.

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