El impacto de la imagen en la salud bucodental: más del 60 % de los españoles evitaría productos que puedan teñir el esmalte

La sonrisa tiene mucho de salud, pero también de percepción. El I Informe ‘De lo que sabemos a lo que hacemos: así está la salud bucodental en España', de Normon, basado en las respuestas de 1101 participantes de más de 18 años residentes en España, refleja esta realidad: el 63,6 % de los encuestados evitaría o no utilizaría un producto dental si supiera que puede teñir el esmalte. Así, la brecha entre la recomendación profesional y los hábitos de higiene bucodental cotidianos pone de manifiesto que factores aparentemente "menores", como el componente estético, pueden condicionar decisiones que afectan a nuestra salud.

La clorhexidina es uno de los mejores ejemplos de esta disparidad entre uso y necesidad: pese a ser un antiséptico bucal ampliamente utilizado en odontología, el 60 % de los participantes en este estudio afirma que no la utilizaría, aunque la necesitara, por la posible tinción dental. Es más, según el estudio, este efecto secundario no solo condiciona su uso inicial, sino que puede influir en la decisión del paciente de seguir el tratamiento, incluso cuando está indicado por un profesional y puede ser importante para el cuidado de su salud bucodental y general.

Al mismo tiempo, el informe señala que existe un gran desconocimiento sobre este activo: el 11,1 % de la población que ha participado en el estudio ignora qué es y hasta 1 de cada 3 personas podrían haberla utilizado sin saberlo. Sin embargo, su aceptación se dispararía en ausencia de la posible tinción del esmalte: hasta el 86,1 % de los españoles estarían dispuestos a utilizar clorhexidina si se pudiera evitar este efecto secundario. Y es que este antiséptico oral cuenta con múltiples indicaciones clínicas, ayuda a controlar la placa bacteriana y la inflamación de las encías.

Por este motivo, Paula Barbero, responsable de Formación Científica de la mencionada compañía, explica que "incluso los condicionantes meramente estéticos pueden representar una barrera para los pacientes mucho más significativa de lo que a priori esperamos. Por ello, resulta fundamental que el paciente conozca para qué se indica el tratamiento, qué puede esperar de él y qué opciones existen". Dicho de otro modo, el rechazo de la población no se produce ante el tratamiento, sino ante un efecto secundario percibido como incompatible con la sonrisa, en un contexto donde la imagen personal forma parte del día a día.

Frente a esta realidad, Barbero señala que "lo positivo es que existen soluciones con clorhexidina que previenen la tinción del esmalte. Sabemos que esta preocupación es real y no debemos minimizarla, pero tampoco asumir que es inevitable. El reto para lograr mayor adherencia a este tipo de tratamientos y satisfacción del paciente pasa por mejorar la concienciación de la población e informar sobre las opciones que, manteniendo la eficacia de la clorhexidina, incorporan tecnologías específicamente desarrolladas para prevenir estos efectos secundarios". Además, los colutorios preservan el beneficio antiséptico de la clorhexidina como agente antiplaca de referencia.

El reto para el dentista es convertir el consejo en hábito

En este escenario, el estudio confirma que el dentista es la figura con mayor capacidad de influir en las decisiones sobre salud oral y en la adherencia a las pautas recomendadas. No solo porque es el prescriptor mayoritario en el uso de la clorhexidina, sino porque, cuando los españoles quieren saber más sobre la relación entre la salud bucodental y la salud general, el 47,8 % prefiere informarse a través del dentista, muy por delante de otros canales como las campañas públicas de salud.

Sin embargo, el informe también muestra que la información clara no siempre se traduce en adherencia. Aunque el 79,9 % considera que las explicaciones del profesional sanitario son bastante o muy claras, hasta el 40,7 % de los participantes en el estudio no sigue las recomendaciones porque se le olvida. Un dato que refuerza la importancia de acompañar la indicación terapéutica con mensajes simples, pautas acotadas y recordatorios prácticos.

La clorhexidina acompaña la salud bucodental, estrechamente relacionada con la salud general

Más allá de la estética, cuando la clorhexidina está indicada por un especialista, su uso no solo es adecuado para la salud bucodental, sino también para la salud general. De hecho, una de sus posibles indicaciones es la enfermedad periodontal, "una patología bucodental cuya prevalencia está aumentando en los últimos años y que se ha asociado con el desarrollo o el empeoramiento de enfermedades sistémicas como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares", explica Barbero.

Esto adquiere especial relevancia, por ejemplo, en personas inmunodeprimidas y pacientes que afrontan enfermedades graves o tratamientos complejos, incluidos determinados tratamientos oncológicos. Y es que, en estos casos, "una infección o un proceso inflamatorio de origen oral puede influir en el estado de salud del paciente e incluso la continuidad de su tratamiento frente a otra enfermedad", subraya la experta.

Así, el estudio recoge que más del 37 % de quienes utilizan clorhexidina lo hace por inflamación de las encías; casi el 32 %, tras una cirugía o extracción dental; alrededor del 16 %, por periodontitis, y más del 13 %, por una infección. Además, el 82 % de los encuestados que afirma haberla utilizado lo ha hecho por indicación de su dentista. De modo que, como apunta la especialista, "no estamos hablando de un producto de uso indiscriminado, sino de una herramienta que el profesional puede indicar ante determinadas necesidades clínicas y durante un periodo concreto".

Por este motivo, "si sabemos que la tinción puede hacer que una persona rechace la clorhexidina, desarrollar soluciones que ayuden a prevenirla es una forma muy concreta de responder a esa preocupación. Y es que la innovación tiene sentido cuando responde a una necesidad real, que no solo tiene que ver con la estética sino con la salud general", concluye Barbero.