Según una revisión de diferentes estudios realizada por un grupo de científicos de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, el ketchup puede ayudar a prevenir distintos tipos de cáncer. El responsable de este efecto protector es el licopeno, un componente de este derivado del tomate.
Según los responsables de esta revisión, el ketchup es de los derivados de tomate donde se encuentran los mayores niveles de concentración de licopeno, hasta 25 miligramos por cada 100 gramos, muy por encima de otros como el gazpacho, la salsa de tomate, zumo de tomate, tomate triturado o tomate pelado. Además, diversos estudios científicos avalan el contenido de licopeno de los derivados de tomate por su estabilidad al procesado y su mejor biodisponibilidad, debido a sus características liposolubles.
La absorción de licopeno se origina en el intestino tras liberarse de la matriz que lo contiene, algo que se favorece tras calentar la matriz o disminuir el tamaño de partícula, de ahí que los derivados del tomate, al ser productos procesados, favorezcan más su absorción. Las principales áreas corporales de distribución de este principio activo son la glándula adrenal, el hígado, el tejido adiposo, la próstata, riñones y ovarios.