La plenaria "En la era de la resistencia a los antibióticos", celebrada en el marco del XIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Heridas (SEHER), ha abordado uno de los mayores desafíos sanitarios actuales: el avance de la resistencia a los antibióticos y su impacto directo en el tratamiento de las heridas.
La sesión, moderada por Mónica Costumero, enfermera especialista en Atención Familiar y Comunitaria y miembro del Comité Científico de la SEHER, ha reunido a expertos en enfermedades infecciosas, cirugía y enfermería especializada, quienes han coincidido en que la resistencia antimicrobiana constituye una amenaza global que ya afecta la práctica clínica diaria.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 6 infecciones bacterianas en el mundo es resistente a los antibióticos habituales, situación que ha estado relacionada con cerca de 5 millones de muertes anuales, de las cuales 1,27 millones fueron atribuibles directamente a infecciones resistentes.
En Europa, esta problemática provoca más de 35.000 muertes cada año, y bacterias críticas como Klebsiella pneumoniae han visto crecer su resistencia a antibióticos de última línea más de un 60 % desde 2019. Además, hasta el 80 % de las heridas crónicas presentan biopelícula bacteriana, lo que puede hacer que los microorganismos sean hasta 1000 veces más resistentes a los tratamientos convencionales.
El Dr. José Ramón Paño Pardo, especialista en Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, ha analizado la magnitud de la crisis y ha insistido en la necesidad de reforzar la vigilancia, optimizar el uso de antibióticos y fortalecer la coordinación global y local, a través del PRAN (Plan Nacional frente a la resistencia a los antibióticos) y los PROA (programas de optimización del uso de antibióticos), para preservar la eficacia de los antimicrobianos.
El Dr. Daniel Chaverri Fierro, presidente de la SEHER, ha destacado el desbridamiento quirúrgico como la primera línea de defensa frente a la infección en heridas, y ha señalado que una toma de muestras adecuada y justificada es clave para evitar tratamientos innecesarios que potencien la resistencia.
Por su parte, Izaskun Sainz-Espiga, enfermera de práctica avanzada y tesorera de la SEHER, ha destacado la contribución esencial de la enfermería en la prevención de infecciones, la vigilancia clínica continua y el uso racional de antimicrobianos. Ha subrayado la importancia de comprender el comportamiento microbiano y la biopelícula en el lecho de las heridas, recordando que no todos los signos inflamatorios corresponden a una infección activa.
Finalmente, la Dra. Elena Bereciartua Bastarrica ha enfatizado la importancia de un uso juicioso de los antibióticos, aplicando tratamientos solo cuando existe infección confirmada y limitando su duración al mínimo necesario, siguiendo el enfoque "Shorter is Better", que ha demostrado reducir la resistencia sin comprometer la eficacia terapéutica.
Estas intervenciones han dejado claro que frenar la resistencia requiere un abordaje integral, que combine prevención, diagnóstico preciso, desbridamiento eficaz, optimización de antimicrobianos y un papel estratégico de la enfermería, para proteger la eficacia de los antibióticos y garantizar la seguridad de los pacientes con heridas.