El 70 % de los padres señala la alimentación de sus hijos como su principal carga mental diaria

Únicamente el 12,5% de los padres cree tener la información suficiente para alimentar bien a sus hijos.
El 80% de los padres afirma que el precio es un factor condicionante a la hora de hacer la compra diaria.

Con motivo del Día Mundial de la Nutrición, Danone ha impulsado un estudio para visibilizar la carga mental asociada a las decisiones alimentarias en el día a día de millones de familias.

Los resultados muestran que la alimentación de los hijos se ha consolidado como la principal preocupación diaria en los hogares españoles. En concreto, 7 de cada 10 padres afirman que garantizar una buena alimentación les genera más carga mental que otros aspectos clave de la crianza, como la gestión del colegio (47,5 %), la limpieza del hogar e higiene (55,3 %) o las rutinas de sueño (48,7 %).

A esta presión se suma una alta exigencia en el día a día. El 70 % de los padres reconoce hacer malabarismos para compaginar el trabajo y las responsabilidades familiares sin renunciar a ofrecer una alimentación de calidad a sus hijos.

Es por eso por lo que hoy en día dar una buena alimentación a los hijos se percibe como un reto creciente. El 83 % de los padres asegura sentir hoy más presión por alimentar bien que generaciones anteriores, una sensación que se intensifica en un contexto de sobreinformación donde, pese a la abundancia de contenidos disponibles, solo el 12,5 % de los padres considera que recibe información clara y útil para tomar decisiones.

El coste invisible de la carga alimentaria

El contexto económico añade una capa adicional de complejidad a la alimentación familiar. El 80 % de los padres afirma que las constantes subidas de la cesta de la compra condicionan sus elecciones diarias en el supermercado, reflejando la dificultad de equilibrar calidad, nutrición y presupuesto en el día a día. Una presión constante que obliga a muchas familias a comparar más, planificar más y tomar decisiones cada vez más calculadas para poder llegar a todo sin renunciar a alimentar bien a sus hijos.

Una carga también emocional

Y es que este esfuerzo va mucho más allá del acto de alimentar: implica planificar, anticiparse, comparar opciones y resolver imprevistos de forma constante. Todo ello se traduce en un importante desgaste mental: 6 de cada 10 padres aseguran que la alimentación supone un nivel alto o muy alto de exigencia emocional.

El estudio pone de manifiesto también una dimensión menos visible: la carga emocional asociada a la crianza. Solo el 18 % de los padres siente que su esfuerzo diario es realmente reconocido, mientras que el 68 % admite tener sentimiento de culpa, tener la sensación de no estar haciendo lo suficiente o de que podría hacerlo mejor.

El Club de Malasmadres y su Asociación Yo No Renuncio, llevan más de una década dando voz y cifras al peso invisible que soportan principalmente las mujeres y madres a la hora de cuidar, por la falta de acompañamiento, conciliación real y apoyo a la crianza. Según Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres, "las madres nos sentimos eternamente culpables a lo largo de nuestra maternidad, con un sentimiento de insuficiencia que nos impide ser las madres felices que nos gustaría ser. Es necesario acompañar y ofrecer un contexto favorable que permita vivir la maternidad con menos juicios autoimpuestos y más libertad".

Noticias relacionadas

> Ver todas