Novartis, en colaboración con otros centros de investigación, ha descubierto una nueva clase de antimaláricos de doble acción con posibilidades de prevenir y tratar la malaria. La mayoría de los antimaláricos actuales actúan sobre las infecciones sanguíneas pero los investigadores creen que, para erradicar la malaria, no solo es necesario tratar la infección sanguínea, sino también la infección hepática.
Según se ha publicado en la versión online de la revista Science los investigadores estarían trabajando en un grupo de compuestos que actúan sobre la infección tanto hepática como sanguínea, atacando, por tanto, al parásito causante de la malaria en las dos fases de su ciclo reproductivo. Los datos publicados describen el desarrollo científico de una nueva prueba para determinar la actividad en la fase hepática de pequeñas moléculas que podrían convertirse, en un futuro, en medicamentos para la malaria. Estos datos se han hecho públicos para que, de este modo, se puedan beneficiar otros investigadores que trabajan en el mismo ámbito en todo el mundo.
El parásito de la malaria infecta primero al hígado antes de trasladarse a los eritrocitos (también llamados glóbulos rojos o hematíes) y producir síntomas. Sin embargo, una vez eliminado de la sangre, pueden quedar depósitos hepáticos del parásito, capaces de provocar reapariciones de la enfermedad y complicar, así, los esfuerzos para eliminarla completamente. Cada año, se producen aproximadamente 250 millones de casos de malaria y casi un millón de muertes, en su mayoría niños que viven en África.