Cómo reconocer y prevenir la sobreexcitación emocional en los niños en Navidad

La intensidad de las celebraciones navideñas puede generar momentos de nerviosismo
La regulación emocional mejora cuando se mantienen horarios estables

La Navidad reúne una gran variedad de estímulos que atraen la atención de los niños, desde la decoración hasta las reuniones familiares y las actividades especiales. Esta intensidad, unida a los cambios en los horarios y en las rutinas habituales, puede provocar que algunos menores se muestren más inquietos.

"Además de la emoción propia de estas fechas, muchos niños duermen menos, comen a distintas horas y participan en más actividades de lo habitual. Estos pequeños desajustes, que a menudo pasan desapercibidos, influyen directamente en su capacidad para mantenerse tranquilos y regular su energía. Por eso aparecen señales como irritabilidad, llanto más frecuente, dificultades para concentrarse o comportamientos más impulsivos de lo normal", explica Silvia Mérida Expósito, psicóloga de Blua de Sanitas.

La sobreexcitación puede aparecer en cualquier niño, independientemente de su carácter o temperamento. El sistema nervioso de los niños es más sensible a los cambios y estímulos intensos, por eso su capacidad para regularse disminuye en estas fechas. Este tipo de reacciones señala la necesidad de ofrecer espacios de pausa y apoyo para favorecer su equilibrio emocional. Detectar estas señales permite evitar cansancio intenso, frustración y tensiones familiares, lo que contribuye a unas celebraciones más serenas.

Ante esta situación, los expertos comparten algunas pautas que ayudan a favorecer una Navidad más equilibrada:

  • Mantener rutinas siempre que resulte posible. Intentar conservar horarios estables de comidas, sueño y descansos aporta seguridad y evita aumentos innecesarios de energía o cansancio acumulado.
  • Fomentar momentos de calma y estabilidad. Actividades tranquilas como dibujar o leer ayudan a que el niño recupere la calma y canalice su energía de forma positiva. Además, los niños se regulan mejor cuando un adulto los acompaña con calma, ofreciéndoles seguridad.
  • Gestionar la entrega de regalos. Recibir muchos juguetes a la vez puede resultar abrumador. Entregarlos en distintos momentos o permitir que exploren solo uno o dos ayuda a reducir la sobreestimulación.
  • Evitar agendas saturadas. Alternar actividades animadas con periodos de calma favorece una mejor gestión emocional y ayuda a que los niños disfruten de las celebraciones sin sensación de vértigo.
  • No recurrir a castigos ante la sobreexcitación. Las reprimendas aumentan su tensión. En este sentido, resulta más eficaz guiarles hacia actividades calmadas y reforzar comportamientos adecuados. Asimismo, reconocer y nombrar lo que sienten, como cansancio, alegría intensa o frustración, contribuye a que aprendan a regular sus emociones.

"Si estas conductas de sobreexcitación se mantienen una vez finalizadas las celebraciones navideñas puede ser señal de que el niño necesita apoyo adicional para gestionar sus emociones. En esos casos, es aconsejable consultar con un profesional especializado, ya sea presencial o por videollamada, que podrá orientar sobre las estrategias más adecuadas para favorecer su bienestar y el equilibrio familiar", concluye Silvia Mérida.

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