No es el cáncer que más se diagnostica en España, pero sí el tumor que más muertes causa. En 2025, el cáncer de bronquios y pulmón provocó 23.479 fallecimientos, frente a 10.610 por cáncer de colon, 8526 por cáncer de páncreas, 6839 por cáncer de mama y 5984 por cáncer de próstata, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La diferencia permite poner en dimensión el impacto de la enfermedad: el cáncer de pulmón provoca más del doble de fallecimientos que el cáncer de colon, el segundo tumor con mayor mortalidad en estos datos. Y, sin embargo, no es el cáncer con mayor número de nuevos diagnósticos. Para 2026 se estiman 44.132 nuevos casos de cáncer colorrectal, 38.318 de mama y 34.908 de pulmón, según el informe ‘Las cifras del cáncer en España 2026', elaborado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN). De los 34.908 nuevos casos de cáncer de pulmón, 23.079 corresponderán a hombres y 11.829 a mujeres.
Coincidiendo con el cierre de la Semana Europea del Cáncer de Pulmón y ante la celebración del Día Mundial del Pulmón, el próximo 25 de septiembre, la Sociedad Española de Cirugía Torácica (SECT) pone el foco en uno de los grandes retos frente a esta enfermedad: conseguir detectarla cuando todavía se encuentra en una fase en la que puede ser tratada mediante cirugía con intención curativa.
Llegar antes para poder operar
La cirugía constituye la principal opción curativa en los estadios iniciales del cáncer de pulmón. Por eso, prevención y diagnóstico precoz están estrechamente relacionados con las posibilidades de tratamiento.
"En cáncer de pulmón, llegar antes al diagnóstico amplía las posibilidades de tratamiento.Nuestro objetivo como cirujanos torácicos es poder tratar al paciente cuando la enfermedad todavía se encuentra en una fase en la que la cirugía puede ofrecer una opción curativa. Por eso es fundamental avanzar en la detección precoz y, una vez establecida la indicación quirúrgica, mantener la agilidad de todo el proceso asistencial para que el paciente pueda ser intervenido en el momento adecuado", explica el Dr. Miguel Congregado, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Torácica (SECT).
Para la SECT, por tanto, la lucha contra el cáncer de pulmón empieza mucho antes de entrar en un quirófano. Prevenir, identificar a las personas con mayor riesgo, detectar la enfermedad precozmente y valorar correctamente cada caso forman parte de un mismo recorrido asistencial.
CASSANDRA: buscar el cáncer de pulmón antes de que dé la cara
¿Cómo conseguir llegar antes? Una de las vías en las que se trabaja actualmente es el cribado mediante tomografía computarizada de baja dosis (TCBD) en personas con riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
La SECT participa en el proyecto CASSANDRA (Cancer Screening, Smoking Cessation and Respiratory Assessment), impulsado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) con la participación de diferentes sociedades científicas implicadas en el abordaje del cáncer de pulmón.
"CASSANDRA es un proyecto piloto asistencial multicéntrico que cuenta actualmente con 28 hospitales participantes en España y que, hasta agosto de 2026, ha incorporado a más de 1400 voluntarios", explican desde la Sociedad. Su objetivo es generar evidencia en el contexto del sistema sanitario español sobre la viabilidad del cribado del cáncer de pulmón y contribuir a valorar su posible implantación a escala nacional. El modelo combina la detección precoz mediante TC de baja dosis con actuaciones de deshabituación tabáquica y valoración de la salud respiratoria.
"Tenemos que seguir avanzando en la detección precoz del cáncer de pulmón. El cribado nos ofrece la posibilidad de buscar la enfermedad antes de que aparezcan síntomas y de encontrar tumores en fases iniciales, cuando la cirugía puede desempeñar un papel curativo", señala Congregado.
Detectarlo no basta: hay que saber hasta dónde se ha extendido
Una vez detectado un cáncer de pulmón, el siguiente paso es conocer con precisión en qué fase se encuentra y hasta dónde se ha extendido. Es lo que los especialistas denominan estadificación y resulta esencial para decidir qué tratamiento es el más adecuado para cada paciente.
Precisamente este año se han publicado las nuevas Recomendaciones SEPAR-SECT sobre la estadificación mediastínica invasiva perioperatoria del cáncer de pulmón no microcítico, un documento conjunto que actualiza las recomendaciones españolas publicadas en 2011. Incorpora la 9ª edición de la clasificación TNM y amplía la visión de la estadificación a todo el proceso perioperatorio, desde la valoración antes de la cirugía hasta la evaluación ganglionar durante la intervención y el posterior análisis anatomopatológico.
En resumen, esto nos permite conocer con la mayor precisión posible la extensión de la enfermedad del paciente para poder elegir el tratamiento adecuado. En algunos casos será la cirugía; en otros serán necesarias otras estrategias terapéuticas o combinaciones de tratamientos.
La cirugía torácica, mucho más que el momento de la operación
El papel del cirujano torácico no comienza cuando el paciente entra en quirófano. Forma parte del equipo multidisciplinar que estudia cada caso, participa en la valoración de la extensión de la enfermedad y contribuye a decidir, junto con el resto de especialistas, cuál es la estrategia terapéutica más adecuada.
Cuando el cáncer de pulmón se diagnostica en estadios iniciales y la cirugía está indicada, la resección quirúrgica constituye la principal opción de tratamiento con intención curativa. Es precisamente esta relación entre diagnóstico precoz y posibilidad de tratamiento quirúrgico la que la SECT quiere trasladar a la población. Los especialistas concluyen: frente al cáncer de pulmón, llegar antes importa. Y mucho.