Alertan del incremento de la incidencia del cáncer en menores de 65 años

Con motivo de la celebración del Día Mundial contra el Cáncer que se celebra mañana, 4 de febrero, se insiste en la necesidad de realizar campañas de prevención primaria, como la lucha contra el tabaco, y aplicar métodos de detección precoz para frenar el avance de esta enfermedad, especialmente en cáncer de mama y colorrectal.

El cáncer es la segunda causa de muerte en España, precedida por las afecciones cardiovasculares, pero estas cifras podrían cambiar en poco tiempo, si no se reduce la incidencia de una enfermedad que a día de hoy afecta a más de doce millones de personas en todo el mundo y se prevé que la padezcan en el futuro uno de cada cuatro españoles.

En 2020 se producirán un total 242.000 nuevos casos de cáncer, afectando el 38,6% de ellos a personas menores de 65 años. Esta tendencia al rejuvenecimiento de la incidencia de cáncer en diez años, que se plasmará en todo tipo de tumores, será especialmente destacable en el cáncer de mama, que afectará en un 60% del total de casos detectados a la población más joven.

A diferencia de lo que ocurre en la población mayor, en la que el cáncer de colon y de próstata son los de mayor incidencia, en la población menor de 65 años son los tumores de mama y pulmón donde se producen más casos nuevos en la actualidad y continuarán siendo los que más afecten a este segmento de la población en el año 2020. En el caso del cáncer de mama, se prevén 15.871 nuevos casos en menores de 65 años dentro de una década y 12.090 nuevos casos en cáncer de pulmón, debido principalmente al hábito tabáquico.

En cuanto a la evolución de la mortalidad por cáncer hay datos esperanzadores. En mortalidad masculina se puede hablar de un descenso del 1,3% anual. En las Salud de la mujeres el promedio de descenso anual de muertes por cáncer se sitúa en el 1%. Desde la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) se continúa trabajando en la desmitificación del cáncer como enfermedad terminal dado que el incremento en la incidencia y la prevalencia de la enfermedad están muy relacionados con el avance en el diagnóstico precoz y el envejecimiento de la población. A pesar de estos incrementos, las tasas de supervivencia continúan creciendo.