25 de julio: Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos

En el año 2021, la Organización de Naciones Unidas, en su asamblea general, decidió que el Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos se celebrara cada 25 de julio, con el objetivo de "crear conciencia en todo el mundo sobre el impacto" de los ahogamientos en las familias y comunidades y para "ofrecer soluciones" para prevenir estos accidentes y, de este modo, salvar vidas.

Euskadi cerró el año 2024 con un total de once fallecimientos por ahogamiento en espacios acuáticos, cuatro menos que en 2023, según el informe anual de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo. En el conjunto de las comunidades autónomas, el número de muertes por esta causa ascendió el año pasado a 471, sin incluir las ocasionadas por la DANA de finales de octubre.

Andalucía fue la comunidad autónoma con más víctimas mortales por ahogamiento, con 72 casos. Le siguieron Galicia (64), la Comunidad Valenciana y Canarias (ambas con 63). El perfil predominante de las personas fallecidas en 2024 por ahogamiento correspondió a un hombre (81,5 %), mayor de 55 años (46,7 %), de nacionalidad española (85,6 %) y que perdió la vida principalmente en una playa (51,8 %). Además, el ahogamiento es una de las diez principales causas de muerte de niños y jóvenes de 1 a 24 años, con las consiguientes consecuencias emocionales y familiares para el entorno.

El Dr. Guillermo A. Acevedo López, médico de familia del centro médico-quirúrgico de San Sebastián, IMQ Zurriola, señala que aunque el riesgo existe para todos al estar cerca del agua, es importante recordar que "la gran mayoría de estas muertes son prevenibles" y que "el disfrute seguro de los entornos acuáticos es perfectamente posible".

El experto recuerda que "lo peligroso es la relación que se establece con el agua, así como la ausencia de medidas de seguridad". En muchos casos, convergen factores que incrementan el riesgo de que ocurra una tragedia. "Por ejemplo: las masas de agua de fácil acceso y sin vigilancia representan un peligro constante para los niños pequeños".

Asimismo, si la presencia en entornos acuáticos coincide con algunas particularidades, como el consumo de alcohol o la falta de habilidades para nadar, "esto aumenta el riesgo que ocurra un accidente".

Factores de riesgo

Las situaciones de riesgo más comunes pueden incluir aspectos como la falta de barreras (pozos, piscinas o depósitos de agua sin un cerramiento físico que impida el acceso, sobre todo de niños); ausencia de supervisión (niños o personas adultas con factores de riesgo); desconocimiento del medio y falta de habilidades de natación; imprudencia en el uso de embarcaciones; prácticas de riesgo (nadar en solitario sin experiencia, bajo los efectos del alcohol o en zonas no habilitadas para el baño); y desde el punto de vista de la atención a los ahogados, falta de preparación (no saber cómo actuar ante una emergencia ni conocer las técnicas de reanimación cardiopulmonar).

Consejos y recomendaciones para la comunidad

El Acevedo hace hincapié en que es mucho lo que se puede hacer desde el entorno familiar y comunitario para evitar ahogamientos. Estas son algunas recomendaciones preventivas que pueden dar buenos resultados.

Instalación de barreras físicas. Asegurar el perímetro de piscinas, pozos y otros puntos de agua es la medida más eficaz para prevenir ahogamientos infantiles. Utilizar vallas de una altura adecuada y con un sistema de cierre que los niños no puedan manipular. Esta barrera física es la primera línea de defensa.

Supervisión y oferta de alternativas seguras. La supervisión activa y constante es imprescindible. Si no hay socorristas, se puede designar a un "guardián del agua", un adulto cuyo único rol durante un tiempo determinado sea vigilar a niños o adultos con factores de riesgo.

Fomento del aprendizaje. Enseñar a los niños a nadar y a desenvolverse con seguridad en el agua es una habilidad para toda la vida. Además de la natación, deben aprender reglas básicas como nunca nadar solos, respetar las señales y saber cómo pedir ayuda.

Establecimiento de normas claras. Conviene impedir el acceso a zonas de baño peligrosas y fomentar el uso de chalecos salvavidas homologados en actividades acuáticas, no solo en barcos, sino también en deportes como el kayak o el paddle surf. Los flotadores hinchables son juguetes, no dispositivos de seguridad.

Prepárate para actuar

El médico de familia aboga por que en cada comunidad o familia haya personas formadas en técnicas de rescate seguro y reanimación. "Se trata de saber qué hacer y qué no hacer en los primeros momentos de una emergencia. Esto puede salvar una vida".

También llama la atención sobre la conveniencia de mantenerse informado sobre los partes meteorológicos y los riesgos de inundación de las zonas en las que se reside o veranea, como un elemento importante para evitar situaciones de riesgo o emergencia.

Según recuerda, "el ahogamiento es una tragedia real, con consecuencias devastadoras que se pueden prevenir. Las instituciones dedicadas a la salud lo han advertido y, en este sentido, es preciso controlar los riesgos y estar alerta. Y, ante todo, si hay dudas sobre la seguridad de un entorno, no hay que arriesgarse. La prevención es siempre la mejor opción".

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