Nunca es demasiado pronto, ni demasiado tarde: un nuevo informe desmitifica cómo reducir el riesgo de demencia

Sólo en 2023, se han publicado casi 50.000 historias en todo el mundo que hacen referencia a la demencia y la dieta, destacando las dificultades a las que se enfrentan las personas cuando intentan orientarse sobre cómo reducir su riesgo de demencia, afirman la Confederación Española de Alzheimer y Otras Demencias y Alzheimer's Disease International (ADI).

CEAFA, la asociación de demencia que opera en España y ADI, la federación internacional de más de 100 asociaciones nacionales de Alzheimer, afirman que, aunque cubrir los últimos avances de la investigación es importante, el mero volumen de historias, a menudo sin contexto, hace que sea increíblemente difícil hacer cambios de estilo de vida bien informados.

"Cada día se publican casi 200 artículos sobre dietas contra la demencia, en los que se mencionan las últimas investigaciones sobre cualquier cosa, desde los arándanos hasta el champán. La realidad es que la conversación tiene muchos más matices", afirma Paola Barbarino, Directora General de ADI.

"¿Cuántos arándanos, durante cuánto tiempo y cuándo empezar? En general, ¿es el alcohol malo para la salud cerebral o los beneficios de un consumo moderado y sociable superan a los negativos? Puede resultar confuso para el público entender y tomar decisiones claras que le ayuden a gestionar su riesgo", prosigue Barbarino.

El Informe Mundial sobre el Alzheimer 2023, titulado ‘Reducir el riesgo de demencia: nunca es demasiado pronto, ni demasiado tarde'https://www.alzint.org/what-we-do/research/world-alzheimer-report/, publicado hoy, se centra en la reducción del riesgo de demencia como práctica, no como teoría. El informe se basa en las opiniones de aproximadamente 90 investigadores de alto nivel, profesionales sanitarios, responsables políticos, personas que viven con demencia y cuidadores informales, para ayudar a los lectores a comprender el riesgo de demencia de una forma holística y fácil de leer.

En 2020, la revista médica The Lancet elaboró una lista de 12 factores de riesgo de demencia modificables (tabaquismo, inactividad física, consumo excesivo de alcohol, contaminación atmosférica, traumatismos craneoencefálicos, contacto social infrecuente, menor nivel educativo, obesidad, hipertensión, diabetes, depresión y discapacidad auditiva) que, si se abordaran, podrían retrasar, ralentizar la progresión o prevenir hasta el 40% de los casos de demencia en todo el mundo.

Desde la Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias y en colaboración con la Red de Agentes Activos en la detección precoz del Alzheimer compuesta por las Sociedades Españolas de Geriatría y Gerontología, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, la Sociedad Española de Neurología, la Sociedad Española de psiquiatría y Salud Mental y la Sociedad Española de Psicogeriatría se ha elaborado una campaña de sensibilización nacional que trata de sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de tener hábitos de vida saludable y de la necesidad de prevenir la demencia a través del control de los factores de riesgo modificables que suponen el 40% de los diagnósticos de demencia.

Las investigaciones demuestran que las personas pueden desarrollar demencia durante décadas antes de que los síntomas se manifiesten. Sin embargo, reducir la exposición a los factores de riesgo, tanto antes como después del diagnóstico, puede retrasar, ralentizar la progresión o incluso prevenir los casos de demencia previstos.

Cada tres segundos, alguien desarrolla una demencia. En la actualidad, se calcula que 55 millones de personas en todo el mundo padecen esta enfermedad neurológica, que dos tercios de la población siguen creyendo erróneamente que forma parte normal del envejecimiento.

La reducción del riesgo posterior al diagnóstico también puede ayudar a ralentizar la progresión de la demencia en personas que ya viven con un diagnóstico. Por lo tanto, es imperativo que la información y los consejos sean claros y comprensibles, y que los cambios en el estilo de vida sean accesibles y asequibles para todos.

"La reducción de riesgos no termina con el diagnóstico", dice Emily Ong, que vive con demencia en Singapur. "Inmediatamente busqué asesoramiento sobre nutrición y formas de ralentizar la progresión, y de seguir viviendo bien. La cocina es el corazón de mi casa y me encanta cocinar, así que he adaptado recetas, cocino más con la familia e introducido más utensilios de cocina adaptados a la demencia, como hervidores transparentes."

Comprensión y adaptación regional de la investigación

Mientras que las historias sobre ingredientes milagrosos para la demencia representan una falta de matices, las consideraciones regionales son también a menudo una pieza que falta en el rompecabezas.

A menudo anunciadas como las dietas para salvar la salud cerebral, las directrices nutricionales recomendadas, como las dietas mediterránea o MIND, no tienen en cuenta los productos disponibles a nivel regional ni las consideraciones culturales.

Así pues, desde CEAFA se indica cómo la dieta mediterránea puede desempeñar un papel importante en la prevención y el manejo del Alzheimer al proporcionar una variedad de nutrientes y alimentos beneficiosos para la salud cerebral, como puede ser el aceite de oliva extra virgen, rico en ácidos grasos monoinsaturados. Estos ácidos grasos pueden tener un efecto protector sobre el cerebro.

Avances farmacológicos y balas de plata

A pesar de los recientes avances en fármacos modificadores de la enfermedad, que han dado esperanzas a muchas personas de todo el mundo de que podemos estar cada vez más cerca de encontrar una cura, aún estamos lejos del objetivo de tratamientos globales, accesibles y asequibles para todos los tipos de demencia.

Son esperanzadoras las recientes informaciones sobre los avances científicos en materia de nuevos fármacos aprobados por la FDA donde se indica que el ritmo de deterioro cognitivo es un 27% más lento. Se espera que en breve puedan ser aprobados también en Europa y en España. Pero mientas esto no ocurre es obligado seguir haciendo hincapié en el control de los factores de riesgo modificables, así como llevar una dieta saludable, realizar ejercicio, y actividad mental como factores que permiten mejorar la función cerebral y frenar el deterioro cognitivo.

El mensaje de las mencionadas organizaciones es claro: "asuma la responsabilidad de los 12 factores de riesgo modificables de la demencia para controlar su propio riesgo personal de demencia, y abogue por la intervención gubernamental cuando los cambios individuales de comportamiento no sean suficientes".

"Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para tomar medidas que reduzcan el riesgo personal de demencia", afirma Barbarino. "La reducción del riesgo es un esfuerzo que dura toda la vida y es más eficaz cuando la concienciación y la comprensión de la salud cerebral comienzan a una edad temprana y continúan después del diagnóstico."

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